Liderazgo en proyectos ¿Los años son sinónimo de experiencia en gestión profesional de proyectos?

El entorno ha cambiado vertiginosamente en muy poco tiempo. Algunos profesionales que se desarrollaron hace 2 o 3 décadas continúan teniendo este juicio: “conforme van teniendo más edad, también adquieren más experiencia”. Quizá así fue por mucho tiempo y de forma acentuada en la segunda mitad del siglo pasado.



Sin duda, es necesario contar con experiencia de vida, enfrentarse a situaciones reales y muy especialmente, a gestión de intereses de los diferentes involucrados en un proyecto para, como consecuencia, vivir la aplicación de las mejores prácticas en la acción.


El liderazgo, rasgo fundamental en un proyecto exitoso es una actitud personal que se desarrolla en situaciones reales. Es como ir al gimnasio, no es leyendo como se logran resultados, es cuestión de aplicar herramientas y vivir sus consecuencias. Sin embargo, una buena teoría es la forma más práctica de hacer las cosas de forma eficiente.

Para algunas empresas maduras en gestión de proyectos, es decir, con métodos consistentes y efectivos, la edad en los líderes de proyecto no es tan relevante para gestionar proyectos con éxito. Tener 20 años haciendo algo no significa que la persona lo hace bien. Es absolutamente posible que una persona bajo un esquema de aprendizaje sobre prácticas exitosas aplicado a retos reales pueda obtener esos mismos resultados en 3 o 4 años.


En Avanza por ejemplo, fomentamos que nuestros líderes fortalezcan su conocimiento en gestión, su experiencia práctica y de forma muy importante, su actitud ante el cambio, ante sus colegas y ante el aprendizaje. El respeto por los demás, la apertura a nuevos puntos de vista, el aceptar y aprender del error, es lo que crea una cultura de eficiencia.


Una persona con mucha experiencia, pero inflexible o con poco interés por actualizarse no sólo en cuanto a su especialidad, sino a su manejo de relaciones, independientemente de su edad, termina siendo alguien menos valioso para cualquier organización.



¿Es un tema de actitud?



Como dice Freddy Koffman, “el sabelotodo” centra su autoestima en lo que sabe y por tanto buscará estar en ambientes donde tenga todo el control, mantenga su imagen pública fuerte, evitando integrar nuevas ideas y experiencias. Esto puede ser muy perjudicial para el proyecto y para la cultura organizacional.


Por otro lado, “el aprendiz” basa su valor y autoestima en su capacidad de aprender, de escuchar y de modificar su conocimiento con nuevas experiencias. No se trata de arriesgarse sin cuidado o ser negligente. Se trata de aprovechar la experiencia de los demás para fortalecer al equipo, de escucharse, de aprender del error en aras de vivir una mejora continua real.


La actitud es una característica individual y es el resultado de muchos factores, no sólo por la edad.

Me ha tocado tratar con quienes tienen muchos años de experiencia en un tema y por ello se atreven menos a probar algo diferente. No ven otras opciones, y no las verán porque no observan el entorno y no escuchan a otros que, quizá con menos años de experiencia, pueden aportar esa frescura a las soluciones, que muchas veces hace falta.


La edad no significa nada más que el paso del tiempo. No hay necesariamente conocimiento significativo en ello.


Una mezcla de flexibilidad, experiencia real, conocimiento y actitud de aprendizaje puede ser muy interesante y benéfico para crear un ambiente productivo donde el objetivo es optimizar los recursos y hacer más con menos, gestionar y obtener lo mejor de las personas.




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