¿No tienes tiempo? te propongo algo



“No tengo tiempo, estoy a tope”. Es de llamar la atención cuántas veces lo decimos y lo escuchamos al día. ¿Cómo es para ti la sensación de no tener tiempo? Seguro la has vivido: frustración, presión, enojo.



¿Te gustaría tener tiempo? Asumo que sí pues estás leyendo esto. Te tengo una noticia estupenda: Todos tenemos 24 horas al día. Todos incluye a los más inteligentes, los más ricos, los más exitosos, los más felices, ¡a todos!


El tiempo es vida. Es un recurso que nos ha obsequiado el Universo cuando nacemos, que sirve para lograr cosas increíbles con nuestra historia. Decir “no tengo tiempo” es equivalente a decir “no tengo vida”.


Si alguna vez te pasa que tienes sólo 16 horas en un día avísame por favor y te recomiendo que escribas un libro sobre ese fenómeno único, te aseguro que tendrá éxito.


Mientras tanto, te invito a que sigas leyendo. Decir “No tengo tiempo” suele suceder cuando no utilizamos nuestro tiempo en algo que realmente nos apasiona, es decir tu propósito.


Si te ha pasado dedicar horas a algo que te ha encantado, donde te sientes productivo, entiendes el beneficio y lo consideras importante, el tiempo se pasa rápido aunque sea difícil o requiera de mucho esfuerzo, y lo mejor, la satisfacción resuena en el cuerpo.


Te recomiendo que no vuelvas a decir “no tengo tiempo”. Esas palabras te convencen de vivir como víctima de las circunstancias y no como protagonista de tus decisiones.


Lo que muy probablemente suceda es una de las situaciones más comunes en las empresas y en las personas: no sabes administrar bien las prioridades debido principalmente a dos cosas: no tener claros los objetivos trascendentes y/o no tener un sistema de gestión de actividades efectivo.


¿Cómo resolverlo?

A continuación te doy algunas ideas para mejorar tu gestión del tiempo. Te aseguro que impactará tu productividad, y lo más importante, tu sensación de satisfacción en tu día a día.


Como decía anteriormente, se trata de administrar prioridades, es decir, desarrollar la capacidad de decidir a qué dedicar tu vida (tiempo) porque merece la pena hacerlo. Si no tienes claridad en tu propósito trascendente, lo que realmente te importa, no será posible que priorices.


En la mayoría de las situaciones en el mundo occidental, las personas podemos decidir sobre nuestro actuar. Si tienes claros tus prioridades y tus valores podrás decidir más fácilmente. Siéntete protagonista al decir: “Decido hacer esto….” en cada cosa que hagas, así como “decido no hacer esto” y aceptar la consecuencia que eso implica.



Paso 1. Primero que nada

Haz una lista de pendientes: lista de cosas que dependen de ti, no sólo que quieres cambiar y que no te tocan, no puedes o no quieres hacerlo.


Analiza esta lista, elige qué quieres y puedes hacer y qué no y comprométete a aceptarlo o a delegarlo a otro. Esto bajará tu ansiedad.


Cosas que sientes que “tienes que hacer”, analízalas y verifica con profundidad ¿qué pasaría si no las hicieras? ¿qué conversaciones deberías tener para informar o negociar? ¿qué tendrías que cambiar para evitar las cosas que no quieres vivir? Quizá requieras tiempo para acomodar las circunstancias, visualizarlo es el primer paso para hacer un plan de acción.


Paso 2. Los ladrones de tiempo

Haz una lista de lo que haces durante algunos días. Ahora, analiza qué de lo que haces realmente abona a lograr tu objetivo principal. Un ladrón de tiempo te requiere mucho tiempo y esfuerzo, y no te genera mucho valor para lograr tus objetivos. Identifícalos y deshazte de ellos cuanto antes.


Te doy algunos tips:

  • Cosas que no te tocan definitivamente.

  • Cosas que no quiero dejar de hacer porque estoy acostumbrado.

  • Malos hábitos o poco productivos: redes sociales, televisión, juegos.

  • Cosas que hago porque no sé qué hacer o no quiero hacerlas y busco algún movimiento distractor.

  • Actividades rutinarias que puedes optimizar.


Paso 3. Optimiza
  • Mejora todos los días. Aprende habilidades y técnicas para hacerlo más rápido o producir más.

  • Concéntrate en cada actividad, elimina distractores.

  • Planea de forma realista tu día, tu semana, y a mayor tiempo.

  • Delega lo posible, especialmente si no te toca.

  • Automatiza o sistematiza lo que puedas.

  • Di no a lo que no te genera valor, sé contundente.


Paso 4. Mira lo trascendente

Este es el paso principal y el que más impacto tendrá en tu tiempo, es decir, en tu vida. La vida es una obra de arte, te invito a sentirte el autor del diseño de tu vida. Cuestiónate si tienes claro tu objetivo trascendente y ajusta lo necesario. Sé valiente para decidir. Los cambios se dan, a veces paulatinamente, y a veces de repente. Pregúntate:


  • ¿Cómo me quiero sentir?

  • ¿Qué sería lo que, si lo lograra, me sentiría como quiero?

  • ¿Cómo puedo encaminarme para llegar ahí: qué debo aprender, qué puedo hacer mejor y qué debo dejar de hacer?

  • Cuál es el primer pequeño paso que puedo dar hoy para iniciar el camino a ese lugar?


Si quieres incrementar la sensación de satisfacción con lo que haces, no lo pienses más e inicia HOY. Requerirás tomar decisiones con relación a tu vida.


Los seres humanos no sólo tenemos el derecho a decidir sobre nuestras vidas, como decía Nietzsche “estamos condenados a decidir”. Ése es nuestro principal privilegio y responsabilidad. Disfruta y ejerce tu derecho con alegría.




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