¿Te ha pasado que luchas por algo y cuando lo tienes ya no te es suficiente y quieres algo más? Si te sirve de consuelo, es una característica natural en todos los seres humanos. La ausencia y presencia de situaciones, personas o cosas genera efectos y reacciones instintivas en el ser humano muy interesantes. Conocerlas te ayudará a sacar el mejor provecho de nuestra naturaleza.

Seguramente has escuchado la frase “El pasto del vecino siempre es más verde“. Al menos así lo vivimos con frecuencia.  De hecho, nuestro cerebro está diseñado para desear cosas que no poseemos, a través de fantasías proyectadas.
Cuando tenemos algo, queremos algo más. Este síndrome que nos lleva a fantasear todo el tiempo con relación a lo que podría ser. Y se explica por tres características del cerebro humano que te describo a continuación:
  1. Contrastamos automáticamente: algo positivo genera en la mente la necesidad de encontrar un contraste negativo de forma automática. Por ejemplo, cuando te va bien, en ocasiones surge una idea de que lo puedes perder. Desafortunadamente es menos frecuente en vía inversa.
  2. Tendemos a sentimos en riesgo: Nuestro cerebro tiene una inclinación natural a pensar en el riesgo de la situación. Es decir, lo negativo que puede pasar. Esta característica natural nos ha mantenido con vida por miles de años gracias a nuestra capacidad de estar alerta. El problema es no enfocar nuestra atención a situaciones con posibilidades reales, desgastando la mayoría de  la energía y enfoque en situaciones imaginarias demasiado improbables .
  3. Experimentamos lo imaginario igual a lo real. Imaginar una situación produce un efecto muy parecido a nivel eléctrico y químico en la mente. Esto se ve claramente en estudios realizados  a través de imágenes de resonancia magnética funcional. En nuestra imaginación volamos más allá de lo real, sin límite. Y somos seres que tendemos a imaginar todo el tiempo. Y lo increíble es que generamos emociones igualmente impactantes a través de nuestro pensamiento, tanto positiva como negativamente. ¿Te ha pasado ponerte muy triste o sentir mucho miedo sólo por lo que estás pensando en algo, y que finalmente no sucede?
Por ello, es inevitable el síndrome del pasto verde. La buena noticia es que estas mismas características pueden jugar a nuestro favor si somos capaces de ajustarlas.
El síndrome del paso verde es fuente también de  nuestra habilidad para identificar nuevas posibilidades e innovar. Para potenciar nuestra actitud positiva,  generar energía creadora, motivarnos y motivar a otros.
La clave es ser conocerte más, analizar tus pensamientos de forma reflexiva y ajustarlos a tu favor. Es un trabajo de todos los días, es decir, un hábito que debe ser practicado diariamente, y por supuesto, debe ser acompañado de la disciplina para accionar estos pensamientos en tareas concretas. 
El problema no es desear más, sino que en ocasiones, la gente ha dejado de desear activamente un mejor futuro.
Si lo crees lo creas.

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