Realizar un plan de actividades del día para alcanzar tus objetivos es un estupendo hábito. Sin embargo, en ocasiones esa lista de tareas no se cumple por más que nos esforcemos, ya que surgen cambios, ajustes y “bomberazos”. Si esto te pasa frecuentemente, es probable que te sientas frustrado o incluso culpable. Primero que nada, quiero felicitarte por tener tu día planeado, eso ya implicó un esfuerzo resultado de un hábito de éxito, que te diferencia positivamente de quien inicia el día sin saber cuál es su prioridad.

Planear tiene como objetivo optimizar tus recursos, para acortar e ir  más rápidamente hacia tus metas. Me refiero especialmente utilizar de la mejor forma tu tiempo y tu energía, y también por supuesto tu dinero, infraestructura, materiales, entre otros. Es vital revisar si la manera como estás organizando tu día está siendo efectiva, ya que en ocasiones es el proceso lo que no apoya a tu buena intención de planear ni las largas horas de trabajo.

Si estás logrando tus metas y sólo se trata de que has tenido algunos días menos productivos, quizá sólo se trata de ajustar tus expectativas un poco para evitar esa sensación de frustración. Pero si intentas planear y no cumples tu plan por mucho esfuerzo y trabajo que hagas, o de plano no tienes un plan para asignar tu valioso tiempo y enfoque, es importante que consideres crear uno de los hábitos más importantes de la gente exitosa: asignar su tiempo y atención de forma sabia.

 

De las pocas verdades que podemos afirmar es que todos tenemos 24 horas al día, las personas más brillantes y exitosas al igual que los menos afortunados. Algunos tips para hacer de la planeación de las actividades del día una fuente de energía y no un motor de culpabilidad y frustración son:

 

  • Ten claridad de tus metas, ya que guiarán tus decisiones, te darán el entusiasmo y enfoque necesario. Si no las puedes describir, date el tiempo de darle forma. Esto es crucial para que tu día a día tenga sentido. Mucha gente trabaja mucho sin lograr lo que quiere porque no sabe cómo describir a dónde quiere llegar y qué quiere obtener.
  • Crea un hábito de planeación y seguimiento. La agenda diaria es el resultado de tener visibilidad de una ruta general de objetivos y acciones mensuales y de mayor plazo. Hacer de la gestión de tu tiempo un hábito multiplicará tus resultados. Por ejemplo, iniciar el día asignando 30 minutos a la planeación, seguimiento y ajuste de tus actividades del día y la semana.
  • Sé realista. Una gran cantidad de frustración es resultado de hacer planeas imposibles de cumplir, desarrollando ansiedad crónica. Reconocer tus limitaciones no significa conformarse. Es simplemente partir de la realidad actual, con la capacidad y recursos reales.
  • Optimizar siempre es posible, con la actitud correcta y teniendo un objetivo en mente. Si algo no está funcionando, ajústalo. Lo que te está ayudando a lograr tus metas, conviértelo en un hábito.
  • Descansa. Está comprobado que no descansar suficientemente disminuye la productividad y el gozo. Descansar bien por la noche, tomar pequeños descansos intermedios entre una actividad y otra despejará tu mente y te permitirá enfocarte mejor.
  • Sé generoso contigo. Ser empático y paciente contigo mismo, tal cual como serías con alguien a quien amas. Esto es fundamental para saborear tu camino de logro.

 

Disfrutar de la vida es un proceso de constante ajuste de nuestros pensamientos a las nuevas situaciones y desafíos. Tiempo es vida, por tanto cuidémoslo y gocemos  nuestro paso por el camino que decidamos tomar. Gestionar tu agenda no es sólo administrar el tiempo, se trata de aprovechar cada minuto para dar forma a tus propósitos. Sin duda, es un tema que merece tu atención.

 

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, Coach

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