Todos podemos resistir los cambios y desilusiones de la vida, sobreponernos y seguir adelante. Pero algunos tienen una mucho mayor capacidad de hacerlo más rápido que otros.  La resiliencia es la  “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite, sobreponerse al dolor emocional que producen y seguir a pesar de condiciones de vida difíciles”.

A últimas fechas se identifica a la resiliencia como una característica de liderazgo y éxito.  Y ante la pregunta ¿se nace con ella o se puede desarrollar?Te comento que se trata de una respuesta natural y frecuente en el ser humano, es signo de nuestro fin más primario: la supervivencia, seguir siendo quien somos. Lo que sucede es que algunos no la ponen en práctica.

Fortalecer la resiliencia es una decisión personal. Nadie puede hacerlo por ti. Por ejemplo, una experiencia traumática puede generar tres tipos de afectaciones positivas o negativas:

  • En relación a uno mismo , tu autoconfianza y la propia filosofía de vida
  • En tus relaciones interpersonales
  • En las forma como miras y te relacionas con tu entorno.

Y ser consciente de cómo reaccionas ante la adversidad te podría ayudar a aumentar tu capacidad de sobreponerte, fortaleciendo lo que te haga falta para lograrlo.

En la década de los setenta, surgió el concepto de personalidad resistente, para identificar a quien practica la resiliencia como una actitud de vida.

La resistencia es un conjunto aspectos de la personalidad que se comienzan a aprender desde las etapas más tempranas de la vida a partir de experiencias, que se refuerzan a lo largo del desarrollo. Se basan en nuestros pensamientos, los juicios y las opiniones que hemos dado por ciertos y ya no nos cuestionamos. Con base en estos juicios es que actuamos y generamos pensamientos, a veces limitantes, que asumimos como obstáculos, aunque no lo sean realmente.

La buena noticia es que, como otros hábitos, estos pensamientos se pueden aprender, desaprender y ajustar, para convertirlos y que guíen tus emociones y acciones a mejores resultados.

Las personas resistentes se caracterizan por estos tres aspectos:

  • El compromiso, la cualidad de creer en el valor de sí mismo y de las propias acciones. La persona confía en sí mismo y busca considerar todo lo que hace, incluso actividades monótonas, en algo interesante porque lo acerca a un objetivo mayor. Es una tendencia a implicarse plenamente en las actividades del día a día.
  • La sensación de control: percepción de que el entorno está dado y lo que decide es su actitud ante el entorno, y por tanto, sus acciones.
  • El significado de reto: la creencia de que el desafío es una forma de superación ante los constantes e inevitables cambios.

El aceptar el cambio como parte de nuestra vida, para mí se ha convertido en una decisión que me  produce mucha más paz. Creo que luchar contra esta verdad genera enormes cantidades de estrés que terminan afectando el gozo natural de la vida.

Te has preguntado ¿Qué tan resiliente te consideras ante los cambios y retos actuales?

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