Todos vivimos en un entorno determinado en el que hay condiciones que no están en nuestro control. Sin embargo, tenemos la impresionante capacidad de cambiar nuestra realidad cuando decidimos tomar la responsabilidad sobre lo que sí tenemos control. Es lo único que sin duda, no solo podemos hacer, sino que es un hábito que debemos ejercer para sentirnos plenos y satisfechos.

 

En los últimos tiempos ha quedado claro que vivimos en una gran incertidumbre, con cambios constantes. Existen muy pocas cosas donde podría considerar que hay certeza, una de ellas es que todos tenemos 24 horas al día para construir con nuestras decisiones nuestro presente y diseñar nuestro futuro.

Para comenzar, al levantarte cada mañana y decidir cuál será tu actitud ante el día que comienza, decidir la forma como saludarás a quien esté virtual o presencialmente cerca de ti, decidir sobre tus pensamientos y evitar darle espacio a las voces internas de autocrítica que merman tu energía, decidir cómo cuidarte, cómo asignar tu tiempo a las actividades adecuadas para lograr ese balance de vida ideal que es especial para cada persona, donde combines el logro de tus intereses personales y profesionales de la forma que tú quieres.

 

Para mí, elegir aceptar el presente para de ahí construir el futuro que quiero es una de las decisiones que considero trascendentes y que me permiten dedicar mi energía a mis proyectos relevantes.

 

Todo es una elección, en la cual decides una cosa y rechazas otras. Son conjuntos de  elecciones simples y muy complejas a la vez: estar con tus hijos o terminar un trabajo pendiente, hacer ejercicio o ver una película, ver una película con tu pareja o descansar, que tanto te hace falta. Decidir sabiamente es lo que te llevará a tu objetivo, a la calidad de vida  y resultados que quieres.

 

El secreto de decidir no sólo está en elegir una opción. La parte más compleja es decir NO a otras. Ayer hablaba con mi hijo que está decidiendo en qué universidad estudiará. Tiene dos opciones estupendas y afortunadamente, en las dos le ofrecieron una beca. Ya eligió y me parece estupenda su decisión, pero la segunda era también una extraordinaria opción.  Es una situación envidiable, pero para poder tener “derecho” a elegir entre muy buenas decisiones tuvo que haber construido un camino de Si’s que le permitieran estar en ese lugar; por lo tanto dijo muchas veces No a situaciones que seguramente en su momento fueron muy atractivas.

 

Por cada Si hay que decir muchos No y cumplir nuestra palabra con hechos. En cada decisión existe una carga emocional que debemos saber gestionar. El miedo a lo incierto de la consecuencia, la frustración porque quizá había otras opciones que se te antojaban, pero elegiste diferente, o porque no resultó como esterabas.

 

Confía en ti, porque si tienes claros tus objetivos, procuras un balance de vida y escuchas a tu corazón, tu decisión será la correcta, si el resultado no es como esperabas, seguro que la experiencia te dará un gran aprendizaje para  facilitar decisiones futuras.

 

Compárteme como enfrentas hoy las decisiones relevantes de tu vida

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