¿Alguna vez hiciste alguna predicción de tu vida que se hizo realidad? Quizá no lo creas, pero hay evidencia científica de que es más común de lo que creemos. No sucede lo que quieres que suceda, sino que sucede lo que esperas firme y profundamente que va a suceder. Henry Ford decía: “Si crees que puedes, tienes razón. Si crees que no, también tienes razón”.

No es magia, nuestras expectativas influyen ENORMEMENTE en nuestros resultados. Por ejemplo, puedes querer hacer un excelente papel en una presentación en público, y por ello, te visualizas ahí, en el podio, hablando con seguridad y fluidez. Te preparas muy bien, practicas, mejoras lo que debes mejorar. El día esperado, justo antes de entrar, te llenas de energía y nervios, y te paras en frente del público y lo haces excelente. También puede pasar que quieres hacerlo súper bien, pero te visualizas equivocándote, tropezando al entrar, tartamudeando. Por más que te preparas y practicas, no puedes evitar la vocecita crítica interior que te dice “no lo lograrás, ya sabes como es esto, no es para ti”. Y el día esperado, ¿qué crees que pasará? Muy probablemente los nervios te dominarán y quizá no logres transmitir seguridad porque simplemente no la tienes.

Todos nacemos como una hoja en blanco y conforme crecemos, experimentamos y aprendemos todo lo que somos. Un famoso corredor de autos decía que el mejor consejo que podría dar a otros corredores es: “no mires hacia la pared, porque te diriges hacia donde miras”.

Nuestras creencias y expectativas influyen en nuestro comportamiento a nivel subconsciente. A esto se le conoce en psicología como “la profecía auto-cumplida”. Es un fenómeno bastante estudiado a nivel investigación. Las profecías auto-cumplidas juegan un papel muy importante en la sociología, la psicología del éxito y del fracaso, e incluso en trastornos de personalidad como la depresión y la ansiedad.

Una profecía auto-cumplida es una creencia o expectativa que un individuo tiene sobre un evento futuro que se hace realidad porque la persona hace todo lo posible, consciente e inconscientemente para que suceda. No es magia, pero parece que lo es. Nuestros gestos, nuestra actitud, acciones, pensamiento, frases, voz, …. Todo es resultado de nuestras expectativas.

No digo que lograrás un futuro maravilloso sólo por pensarlo. Lo que creo firmemente es que si quieres un futuro maravilloso, primero que nada debes creer que es posible para ti, lo cual te llenará de energía, la suficiente para actuar, realizar las acciones que te convertirán en la persona que debes ser para lograr ese futuro maravilloso. Y no es poco trabajo, por cierto.

Sucede lo que esperas que suceda

Te recomiendo algunos pasos para comenzar a poner tus expectativas a tu favor:

  1.  Sé más consciente de tu conversación interna. Identifica qué te dices a ti mismo. Darte cuenta cuando te autocriticas será de gran utilidad para ajustar tu diálogo interior hacia algo más positivo.
  2. Para la crítica y sé generoso contigo. Tú eres tu mejor [email protected] ¿Cómo es tu mirada y tu trato hacia alguien que realmente quieres? Tú te mereces eso y más.
  3. Analiza cuál sería el primer paso para mejorar tus habilidades y conocimientos para lograr lo que quieres. El camino hacia la excelencia inicia con un primer paso, y se fortalece con la constancia de los siguientes pasos.

Hoy que vivimos momentos retadores, cuida tu mente de lo negativo. No confundas exigencia o profesionalismo con negatividad. Un pensamiento positivo es mucho más productivo y agradable para ti y para la gente de tu entorno. Todos lo agradecerán, iniciando por ti mismo.

Comparte aquí abajo, ¿cómo podrías hacer más positivas tus expectativas de los siguientes 3 meses?

 

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-PBA, PMI-ACP, DA Scrum Master, coach

 

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