Suelo iniciar cada año dedicando un tiempo a aclarar mi planeación y detallar mis prioridades. Pero he de confesar que este año sí que me ha costado cumplir con esta buena práctica.  Creo que en parte porque ya estoy hecha a la idea de que los cambios abruptos seguirán apareciendo cada dos o tres pasos.

Con todo y mis pretextos, decidí emprender la tarea de visualizar el 2021. Hoy tengo en mente algunos puntos concretos que quiero alcanzar: por supuesto objetivos en ventas, mejoras en procesos y competitividad, fortalecer a mi equipo, cuidar mi salud, acercarme más a mi familia y amigos, pintar mejor y cultivar mi paz interior.

 

En esta ocasión estoy decidida a priorizar este último aspecto. Sin duda, lograr un balance vida, trabajo, salud es el principal reto al que me enfrento cada día. Pero hoy, después de lo que he visto en el último año y lo que esperamos que suceda, me interesa vivir en paz y con ello, ser más feliz.

 

 

¿Qué es la felicidad?  Una de las preguntas más antiguas planteadas por la humanidad.  Según Matthieu Ricard, (doctor en biología molecular, monje budista en un monasterio en Nepal, asesor y traductor del Dalai Lama), quien se ha sido sujeto de investigaciones del centro de Neurociencia de la Universidad de Wisconsin y declarado como el “hombre más feliz del mundo”, la felicidad no es simplemente una sucesión interminable de sensaciones placenteras.

 

Para el monje Ricard, ser feliz es “Una forma óptima de ser que resulta del cultivo de muchas cualidades fundamentales como el altruismo, la compasión, la libertad interior, la resiliencia, el equilibrio emocional y la paz interior. A diferencia del placer, todas estas cualidades son habilidades que pueden cultivarse mediante la práctica y el entrenamiento de nuestra mente”.

 

Se trata de cultivar la paz interior, que como una práctica cotidiana, tiende a  convertirse en altruismo y compasión, lo que produce una profunda satisfacción. Es estar en paz conmigo para mirar hacia otros.  Creo que la felicidad es algo que nos sucede mientras vivimos. Es diferente a la alegría o la diversión. No un lugar o un momento específico al cual llegar o una acción concreta.

 

Una de las principales enseñanzas que esta época me ha dado es que cada instante, cada experiencia, cada momento de soledad, de compañía, cada bocado o cada canción es un motivo de agradecimiento y no se volverá a repetir. Mi intención y mi deseo para mis seres queridos y mi entorno,  es disfrutar, o al menos intentar aprender de lo que nos toca experimentar.

 

Hoy en día sabemos mucho más sobre cómo funciona el cerebro y el papel de los genes en el carácter, la personalidad y las emociones. Nuestro cerebro no está diseñado de una forma fija. Es posible cambiar la personalidad gracias a la plasticidad del cerebro, o neuroplastía.

 

El cerebro se convierte en aquello a lo que nos enfocamos, por ejemplo si nos enfadamos todo el tiempo o tenemos miedo constante, las redes correspondientes se verán reforzadas en la mente. Si cultivamos el altruismo y el equilibrio emocional, también se reforzará la red cerebral correspondiente.

 

Todos estos interesantes hallazgos científicos llegan a lo mismo a lo que se sabía desde hace varios miles de años: la felicidad inicia con cultivar la atención, la compasión y el liberarnos de pensamientos obsesivos para producir cambios tanto funcionales como estructurales en el cerebro. Por más que queramos apoyar a otro,  la paz interior sólo es alcanzable por cada persona.

 

¿Qué es la felicidad para ti? ¡Qué gran tema para iniciar el año! Compárteme tus comentarios, y feliz 2021

 

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