¿Te sientes abrumado con frecuencia porque no te da tiempo para hacer todo lo que quieres hacer? A ver si esto te suena familiar: te levantas con una lista de al menos 10 temas pendientes que resolver. Inicias tu día y surgen 5 más que no tenías previstos, además de varias llamadas que toman más tiempo de lo que quisieras. Al final del día, sientes que te falta el aire cuando ves que resolviste un par o quizá tres pendientes de tu lista original. Y lo peor es que al otro día, se acumularán más asuntos a tu lista de cosas importantes que hacer. La sensación es una combinación entre desesperación y frustración.

 

Vivimos en una cultura obsesionada con la productividad personal. Nos encantaría sentirnos productivos y a la vez, trabajar menos horas al día. O al menos sólo las horas reglamentarias, para tener tiempo para algo más divertido como tu pasatiempo favorito o tomar un pequeño receso. Quizá busques libros o artículos con los típicos 5 tips clave para gestionar tu tiempo efectivamente. Y tampoco funciona. Por lo menos a mí me ha pasado con frecuencia.

 

 

Quizá la gestión del tiempo no es una solución. Probablemente sea parte del problema. Hay un hecho inamovible: hay 24 horas al día y eso no cambiará. Por tanto, quizá podríamos comenzar por analizar lo que sí podemos cambiar. Por ejemplo:

 

  1. En qué ocupamos nuestro tiempo
  2. En qué lo desperdiciamos
  3. Cómo poder enfocar más nuestra atención

 

En qué ocupamos nuestro tiempo

Se obtiene lo que se mide, por tanto si haces una lista durante 3 días de cómo asignas, podrías darte cuenta de cosas inimaginables. Es increíble cómo gastamos nuestro más precioso recurso en ocasiones en actividades irrelevantes, o también puede ser que la lista es francamente irreal, lo que sólo genera más frustración.

 

En qué lo desperdiciamos

Con más conciencia de tu asignación de tiempo, podrás evaluar qué de lo que sueles hacer podrías priorizar, evitar, delegar o simplificar. Todo depende de tus objetivos. Pregúntate si cada una de las actividades de tu lista realmente abona a lograr tus objetivos. Por cierto, si no tienes muy claros cuales son tus objetivos, es un buen hallazgo, ya que ahora sí que tienes algo importante que reflexionar, lo cual requiere tiempo de la mayor calidad.

 

Cómo poder enfocar más tu atención

Este no es un tema menos. Es de hecho, el más relevante de nuestros tiempos. Vivimos un entorno de altísima dispersión de atención. Y yo creo que lo peor no es sólo el desperdicio de tiempo, sino la sensación de frustración que genera. La gestión de la atención es el arte de centrarse en hacer las cosas por las razones correctas, en los lugares correctos y en los momentos correctos. Si no te encanta, al menos parte, lo que haces, será más difícil que te enfoques. Revisa tu motivación, eso es clave en el resultado y sobre todo, en tu satisfacción.  Inicia por implementar algunas tácticas sencillas para mejorar tu atención como son: evita interrupciones en lapsos de atención plena, por ejemplo de 30 a 60 minutos con descansos de 5 minutos, o inicia el día con las actividades más complejas o que requieren más creatividad; o practica un poco de meditación diariamente.

 

En ocasiones, la falta de la productividad no se deben a una falta de eficiencia, sino a una falta de motivación.  La productividad no es una virtud ni una receta secreta. Hay técnicas efectivas pero al final, es un medio para lograr un fin.  ¡Revisa tus motivaciones, y haz ajustes si es necesario!  La vida se trata de cómo usas TU tiempo.

 

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, DA Scrum Master, coach

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