Las organizaciones ahora están adoptando un enfoque ágil más holístico al expandir los principios y técnicas ágiles en toda la empresa e implementar la agilidad empresarial en grupos fuera de TI. De hecho, las organizaciones comienzan a expandirse ágilmente en áreas fuera del desarrollo de software, por ejemplo el desarrollo de productos, la gestión de portafolio de proyectos  y la gestión de los recursos humanos.

Recientemente, 394 encuestados de 166 empresas en 29 países de todo el mundo participaron en una encuesta de agilidad empresarial. Calificaron su madurez y compartieron sus conocimientos, desafíos y éxitos. Muchos de los encuestados informaron que están trabajando en el principal reto:  transformar la cultura y los procesos para hacerlos más flexibles y efectivos.

A pesar de estos desafíos, la mayoría de los encuestados también informaron que están experimentando beneficios tangibles de su inversión en agilidad empresarial: mejores formas de trabajar, mayor satisfacción de los empleados y clientes y mejor desempeño en el mercado.

Agilizarse tiene beneficios para toda la organización y, sin duda, también para el cliente. Aquellos que ya han utilizado técnicas ágiles podrán colaborar mejor con otros grupos cuando toda la empresa, hablar un lenguaje común y contar con un protocolo común basado en  principios que los orienten para actuar.

 

Gestión ágil de productos

Las áreas directivas de las organizaciones en general comienzan a reconocer la importancia de su papel en el éxito de una transformación ágil. Las herramientas y técnicas ágiles proporcionan a la gestión de productos nuevas formas de trabajar con los clientes, para comprender y priorizar el trabajo que les proporcionará el mayor valor.

Sin embargo, aunque uno de los principios ágiles dice que los equipos de negocio y  de proyecto deben comunicarse efectivamente y a diario, a menudo  esto no sucede. En ocasiones los equipos están separados tanto organizacional como físicamente, incluso si participan en un equipo Scrum. Es importante evitar un anti-patrón común con los nuevos equipos ágiles:  la falta de participación y aceptación de los grupos  integrados de gestión de productos,  que deberán ser asignados tiempo completo en lo posible.

 

Gestión ágil del portafolio de proyectos 

Tradicionalmente, cada línea de negocio desarrolla su propia estrategia anual y asigna su presupuesto para contratar y financiar los proyectos bajo su competencia.  Hoy en día, hay una tendencia para agilizar la gestión del portafolio. El trabajo comienza cuando los ejecutivos acuerdan estrategias, objetivos, resultados y resultados clave de alto nivel. Cuando lo ven de forma integral y lo manejan como un gran backlog, pueden ser más flexibles y  ayudar a sus organizaciones a medir y alcanzar sus metas estratégicas. El trabajo se divide en características y, en última instancia, en historias de usuarios que se alinean con la estrategia de alto nivel.

Al utilizar procesos de agilidad empresarial a nivel de gestión de portafolio de proyectos, se puede lograr más visibilidad y colaboración, lo que permite que sus diversas estrategias se alineen con una visión común. El financiamiento y la gobernanza que utilizan principios lean y ágiles permiten presupuestos dinámicos alineados con los resultados, y sobre todo a creación de valor.

 

Comunicación efectiva, liderazgo y equipos ágiles  

Las organizaciones se beneficiarán al cambiar a una mentalidad y prácticas ágiles, pero el proceso de cambio organizacional requerirá de una participación activa de todos, especialmente directivos. Estos importantes retos suelen ser gestionados  a través de áreas de recursos humanos. Las prácticas de contratación, los roles, las trayectorias profesionales, la cultura, la gestión del desempeño y la capacitación son áreas que pueden necesitar una actualización para alinearse con los valores y principios ágiles.

Los principios ágiles promueven una cultura de comunicación efectiva en la que hay seguridad al asumir riesgos e innovar. A menos que la cultura organizacional se ajuste al pensamiento ágil, puede haber confusión y frustración cuando las personas intentan cumplir con las expectativas de sus roles y no tienen las condiciones y conocimiento para lograrlo. Sin un cambio cultural y de mentalidad que practiquen los líderes al más alto nivel, la verdadera transformación ágil tendrá dificultades para tener éxito.

 

Implementar la agilidad organizacional

Una transformación ágil completa requiere un cambio en la forma de pensar de toda una empresa. Sobra decir que es mucho más que tomar un curso de Scrum o utilizar un tablero Kanban.  La agilidad no es simplemente una cuestión de seguir pautas en un marco o aprender un nuevo conjunto de términos de vocabulario para la gestión de proyectos. Es un cambio de mentalidad que afecta la forma en que trabaja cada persona en la organización.

En el corazón de una cultura ágil está la voluntad de seguir aprendiendo y adaptarse para mejorar. La mentalidad ágil abarca aspectos como la colaboración, la transparencia absoluta de datos, comunicación efectiva, inteligencia emocional, pensamiento crítico, el trabajo en equipo, el aprendizaje y el crecimiento. Cuando una organización de TI utiliza prácticas ágiles, mejora. Cuando toda una empresa opera con una mentalidad ágil, se dispara.

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