La comunicación es la base de cualquier relación. Y, a su vez, la comunicación está formada por un importantísimo ingrediente: la confianza. Te describiré la forma como veo la confianza, su importancia en relaciones relevantes personales y profesionales, así como algunos tips para fortalecerla. La confianza es una palabra “demasiado grande”. Sus múltiples significados y aplicaciones pueden confundirnos e incluso, meternos en problemas.

Te comparto que cuando tomé mi primer curso de coaching, hablamos de confianza y su importancia en las relaciones. Decidí dar un paso, bastante novato por cierto, al dar una retroalimentación a alguien muy importante para mí. Queriendo mejorar nuestra relación le dije: “tengo que decirte algo, no te tengo confianza”. Mi interés era mejorar nuestra relación y para mí era el inicio de una conversación larga para profundizar en cómo incrementar nuestros resultados. Obviamente lo que logré fue cerrar su escucha y germinar una posición defensiva. Mi molestia era su impuntualidad. No confiaba en que llegara a tiempo a nuestras citas, pero mi gran torpeza fue generalizar.

 

Aprendí que no es todo o nada. Es mejor enfocar la confianza a aspectos específicos, especialmente cuando el interés es fortalecer la relación. Y para ello, hay conversaciones poderosas para pedir, negociar o incluso reclamar productivamente, y con ello fundar la confianza en las relaciones relevantes. En mi caso, fueron necesarias varias más conversaciones para aclarar la situación y reanimar nuestra relación.

 

La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura. Es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de de cierta forma en una determinada situación.

 

Es diferente tener confianza en una relación a ser confianzudo. Alguna vez, durante la preparación de un proceso de team building, el director me decía: “Pero no quiero que se me suban a las barbas”. Confianza no es sobrepasar el límite que tu quieres mantener en tus relaciones y te puedo asegurar que no es contar todas tus intimidades, problemas o sufrimientos a cualquier persona. Es fundamental que elijas el momento y la persona adecuada cuando busques desahogarte o requieras un consejo efectivo.

 

Confianza

 

Una pregunta que siempre hago en mis grupos cuando hablamos de confianza es ¿cómo te sientes cuando estás en confianza? Invariablemente me dicen: feliz, tranquilo, relajado, aceptado, entre otras. La paradoja es: si es tan agradable, ¿por qué no procuramos más generar ambientes de confianza? Me parece que una poderosa razón es por el miedo a equivocarnos, a exponernos o a desilusionarnos. El que arriesga, gana; pero no hay que arriesgarse sin elementos, o por lo menos estar consciente de que estás eligiendo estar en riesgo.

 

Hay miles de grados y muchos aspectos particulares para depositar tu confianza. El error básico está en confiar o desconfiar de forma absoluta en todos los aspectos. Una persona puede ser super confiable por su puntualidad y no ser confiable para cocinar. Con base en ello, puedes decidir el tipo de relación que deseas tener.

 

Cuando confías te sientes acompañado, aceptado y de forma natural, se potencia en gozo de pertenecer y aportar; y en consecuencia los frutos de la colaboración.

La confianza se genera en la acción.  Depende de tres aspectos:

  1. Capacidad de hacer algo como se espera: cocinar, conducir, matemáticas, análisis de datos, pintar… Hay muchos matices para evaluar, y sin duda este aspectos «más fácil» de mejorar ya que sólo es necesario aprender y tener expectativas realistas.
  2. Responsabilidad y transparencia en tu compromiso: si dices “si puedo hacerlo”, “te lo entrego mañana a las 8:00”, “no sé como pero intentaré”, “no puedo, pero busquemos alternativas” y cumples, le das el valor a tu palabra. En mi experiencia, este aspecto es el más difícil de lograr. Depende de que la persona sea sincera y también de que haya un ambiente de transparencia para hablar.
  3. Historia de cumplimiento. Mientras más veces cumplas con el punto 2, tu palabra y la de tu equipo valdrán mucho más, porque implican confiabilidad.

 

Te propongo un ejercicio para para fortalecer tus lazos de confianza relevantes:

  • Elige 10 personas significativas que para ti profesional y personalmente actualmente. No significa necesariamente que los quieras. Tu vecino, jefe, tus colegas, tu cliente pueden ser relevantes porque los ves diario o colaboras en un proyecto y su relación te afecta todos los días.
  • Define el tipo de relación que quieres tener con ellos. Por ejemplo: con la recepcionista, saludarnos y apoyarnos es suficiente; es frecuente, no tan relevante pero si afecta mi inicio del día. La relación, cercanía, aprecio y tipo de conversaciones son muy diferentes que con mi padre, mi pareja, mi jefe o mi cliente.
  • Evalúa del 1 al 3 el nivel de confianza que sientes, y si es adecuado al tipo de relación. Asigna Uno a un alto grado de confianza: pueden pedir, ofrecer o conversar y tienes una buena idea de cómo actuará ante los acuerdos.
  • Analiza tus resultados, ajusta tus expectativa y actúa. Identifica cuales relaciones son relevantes para ti y si el grado de confianza está bien o puede mejorar. Quizá haga falta una conversación poderosa para pedir, agradecer, reclamar, aprender o incluso  poner un límite.

 

Catalogar a alguien como no confiable es en ocasiones una posición innecesariamente radical. Identificar de forma más específica en qué aspecto no confías, te ayudará a llevar a cabo conversaciones más productivas. Por ejemplo, pedirle a un miembro de tu equipo que haga algo que no sabe hacer y tú esperas que realice, no siempre es una falta de esa persona. Quizá tú tengas que pedirle que aprenda, enseñarle, cambiar su asignación, concluir la relación o cualquier otra solución al problema de la no confianza.

 

La confianza está asociada tu expectativa de futuro, cada vez más incierto. Es una decisión y una actitud. Cada uno decidimos confiar en algo o alguien. Analizar de forma más específica en quién confías estoy segura que te permitirá gestionar tus expectativas de forma más realista y qué te abrirá posibilidades para conversaciones que potencien tus relaciones.

 

Y si hablamos de confianza en uno mismo, también aplica. Si quieres sentirte confiado para alcanzar tus metas: aprende o fortalece las competencias que requieres, despliégalas en la acción y cuida tu palabra. Asegúrate que tu “SI” sea confiable. Tu historia de cumplimiento te respaldará.

 

Elaboró: Maru González. MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, D Agile, Coach

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