Habrá momentos en tu viaje como líder donde quizá sientas que cada decisión que tomas es incorrecta. Bajo alta incertidumbre cómo la de hoy, es casi seguro que esos momentos serán más frecuentes. Tus conocimientos, habilidades e información disponible, que suelen ser pilares fundamentales para lograr el éxito, en ocasiones parecen tan insuficientes. Incluso, de forma imaginaria o muy real, puedes sentirte altamente cuestionado cada minuto por tus decisiones y acciones.

Al final del día, se trata de actuar, evaluar, aprender y abrazar tus errores en tiempos de crisis, lo que definirá tu capacidad como un verdadero líder. Y todos hemos enfrentado y enfrentaremos un fracaso en la planificación o una mala decisión, ante lo cual, lo importante es hacerte cargo del resultado y continuar. Y ahí es cuando el liderazgo realmente importa. Como dijo Winston Churchill: «Si estás atravesando el infierno, sigue adelante», a lo que yo agregaría, «y si estás acompañado, es aún más importante seguir adelante». La opción de quedarse en el pánico y esperando para ver qué pasa no es un buen lugar para estar mucho tiempo.

Los desafíos actuales tienen la característica de que por primera vez los compartimos al menos en parte, literalmente todos en el mundo. La reflexión constante nos permitirá articular un impacto más positivo en los demás, a la vez de fortalecernos para enfrentar las próximas tormentas.

A continuación hablaré de puntos clave a considerar en momentos complejos.  Posteriormente mencionaré tres dimensiones de evaluación de un líder ante los grandes retos,  y finalmente, de acciones que los líderes exitosos suelen ejecutar en tiempos difíciles.

Liderazgo en crisis

 

 

No permitas que tus emociones bloqueen lo mejor de ti

En tiempos de crisis, los líderes se encuentran invariablemente en medio de una atmósfera estresante y tensa. Quizá vivas enormes presiones físicas y psicológicas que pueden sacarte de control y además de deteriorar tu estado emocional, lo que puede traer por consecuencia desgaste personal, además de dañar tus relaciones significativas personales y profesionales.

Cada persona tenemos la enorme responsabilidad de velar por nuestra salud física y mental; y cuando la situación está fuera de nuestro control: pide ayuda profesional. Una de mis frecuentes recomendaciones, y que yo aplico conmigo, es buscar espacios de gestión emocional personal: meditación, coaching, asesoría, terapia, ejercicio, lo que te sirva. Las emociones son la fuente de energía, y la energía lo es todo. Si tú estás bien, lo demás es posible.

 

Permanecer positivo para seguir siendo productivo

En sintonía con lo anterior, vale recordar que la positividad es el combustible para la productividad. Cuando todo parece ir muy mal, puedes elegir quedarte atrapado en toda la negatividad que te rodea, e incluso contagiar a todo cuanto ser se atraviese por tu camino; o bien, puedes elegir hacer algo positivo al respecto. Siempre hay una opción. Permitir que una mala gestión emocional  te domine puede hacer que tus subordinados u otras relaciones pierdan la fe en tus habilidades, además de ser un muy mal ejemplo. Nunca olvides que modelamos con nuestro comportamiento, y en tiempos de crisis, un ambiente emocional sano es fundamental para salir adelante.

 

Gestionar expectativas

Cuando ocurre una crisis, la gente quiere superar la situación lo más rápido posible y regresar a lo anterior. Como líder, este es el momento de enfrentar la situación y conocer la magnitud del problema. Es importante no alarmar a tu entorno más de lo necesario. Sin embargo, transmitir la gravedad de la situación y el impacto potencial de la crisis, es tu trabajo, y un derecho que los afectados tienen. Por lo menos, yo lo vivo así: sin duda prefiero saber la realidad para comenzar a prepararme. Ser claro sin ser alarmista, es un término difícil de lograr, pero sin duda fundamental para sensibilizar al equipo y  prepararlos (y también prepararte personalmente) para la larga y dura batalla que se avecina. Nunca habrá un regreso a la normalidad anterior. Y recuerda: no es personal.

 

Dimensiones de evaluación del liderazgo

Todos estamos preocupados por cómo vamos a trascender en nuestros ámbitos sociales, familiares y profesionales. Al menos en parte, pensamos en  la evaluación de nuestra efectividad. Y creo que en la gran mayoría de los casos, nos gustaría tener la mejor actuación posible, y aportar al máximo con nuestras acciones a nosotros mismos y a nuestro entorno. Pero, ¿cómo saber que lo estamos haciendo bien? Créeme que he conocido personas que hablan mucho de su sufrimiento y esfuerzo en momento de crisis, y eso no es lo que mide el éxito como líder. La efectividad del manejo de crisis se evalúa por los resultados, lo cual sucederá tiempo después de haber tomado las decisiones, que en crisis suele hacerse sin datos suficientes 🙁 

Profundizar en esto, te ayudará a enfocarte en acciones que generen valor. Algunas dimensiones de evaluación  de efectividad en el liderazgo son:

  1. Hacer que las cosas sucedan. La gestión de crisis consiste en organizar, dirigir e implementar acciones concretas que generen resultados que minimicen el impacto de una amenaza.
  2. Coordinar el trabajo. Forjar la cooperación entre personas y entidades que nos siempre están previamente relacionados.
  3. Satisfacer una necesidad de dirección, acompañamiento y orientación. Guiar, compartir una visión y una esperanza. Hoy más que nunca, necesitamos una fuente de inspiración, una palabra, un gesto o una frase que nos  permita creer que hay esperanza de mejora. Por esto sí que serás recordado como líder.

 

Tareas de liderazgo en tiempos de crisis

Tratando de resumir las tareas principales a las que un líder debe avocarse en tiempos tan complejos, puedo enunciar lo siguiente:

  1. Reconocimiento temprano de la situación, así como la actualización de las circunstancias con los mejores datos posibles.
  2. Sensibilización del equipo. Lo que hoy está pasando era hace muy poco inimaginable. Todos estamos en crisis y pasarán cosas impredecibles. Cambiaremos de dirección constantemente, por lo que se requiere de todo el apoyo posible de tu equipo, colegas, colaboradores, proveedores, vecinos famliares… es decir, de todos, para salir lo antes posible. Seamos congruentes mostrando congruencia.
  3. Toma decisiones críticas. Crisis management = tomar decisiones. No tendrás todos los datos, prepara un sistema de toma de decisiones. Piensa que posteriormente las tendrás que explicar.
  4. Implementa un sistema de coordinación y comunicación horizontal y vertical. La información crucial debe fluir rápido y confiablemente. Ten un procedimiento acordado de cómo comunicarte para coordinar, informar o pedir acciones.
  5. Comunica, claro, transparente y honesto.

No aprender de este momento sería un enorme desperdicio. Si ya tenemos por dada una situación compleja, al menos aprendamos de ella para mejorar la toma de decisiones futura. Hoy vivimos grandes dilemas éticos a diario: qué compartes, qué decides, hasta cuándo esperas para decidir, porqué decidiste…, en fin, una serie de disyuntivas que parece ser, se  convertirán en el patrón de vida. Piensa que tu trabajo es evaluar la situación, explicar lo que pasa, tener y compartir tu visión y tu estrategia, tomar decisiones clave y de forma muy importante, crear esperanza.

 

Elaboró: Maru González. MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, DAC, Coach

 

 

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