Hoy en día, el mundo entero nos encontramos en una situación que hace pocos meses no podríamos haber imaginado. Lo que para algunos era un sueño se hizo realidad para casi todos en pocos días y muchas veces sin preparación: trabajar o estudiar desde casa. Independientemente de la tendencia, edad, gusto o preparación tecnológica, repentinamente se volvió una necesidad fundamental.

Todo cambió en semanas. Mis sobrinas, que cursan el kinder, están recibiendo clases remotas, Al igual mucha gente, mi padre, de 76, mi hijo de 18, han celebrado cumpleaños desde Zoom. El aislamiento no es natural para el ser humano. Todos esperamos que pase la crisis y tratamos de imaginar cómo será la “nueva normalidad”.

En el aspecto laboral, quizá te encuentras colaborando con un equipo totalmente remoto. La mayoría de la gente no estaba lista para interactuar de esta forma ni por la tecnología, ni por el entrenamiento, mucho menos por el gusto.

Y, al enfrentar al complejo reto de medir la productividad y la calidad del trabajo desde la distancia, surge el ingrediente clave: la confianza.

La confianza es una palabra poderosa y con muchos significados. Es de hecho, la característica fundamental de la calidad de las relaciones humanas a nivel personal y profesional. La confianza debe construirse, generarse y mantenerse en la relación, es un trabajo diario y constante.

Confiar es un proceso que inicia

con la decisión de confiar.

Y, como no puede monitorear el proceso de la misma manera, su revisión tendrá que basarse en definir sistemas de trabajo que permitan, entre otras cosas:

  • Establecer metas objetivas
  • Instaurar procesos más sistemáticos
  • Facilitar el flujo de trabajo, aportar información
  • Comunicarse efectivamente: ser claro, preguntar, validar
  • Revisar los resultados intermedios y finales
  • Aprender

No podemos ver lo que hace la gente, pero es fundamental adaptarnos rápido a esta nueva condición,  para establecer el sistema de comunicación más efectivo posible y aportar la mejor actitud para facilitar la interacción durante el proceso. La confianza es fundamental para crear este sistema de trabajo. No es cerrar los ojos, se trata de establecer una forma diferente de comunicarnos. Una persona ineficiente, lo será en cualquier situación, y la personas que está a cargo de supervisar un trabajo tiene la responsabilidad de lograr los resultados
comprometidos aún en la condición actual.

El trabajo remoto ha existido durante mucho tiempo, y hoy nos vimos obligados a acelerar su adopción y afortunadamente existe la tecnología más fácilmente disponible, no solo para hacer el trabajo sino también para colaborar con éxito.

Seguramente el trabajo a distancia será un componente fundamental de nuestra nueva realidad, porque puede implicar eficiencia y reducción de costos, así que dominarlo con éxito es una gran ventaja competitiva. Concluyo recordando un consejo de Ernest Hemingway: “La mejor manera de saber si puede confiar en alguien es confiando”.

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, coach

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