Liderar es una función fundamental en proyectos. No se requiere tener un puesto formal para enfrentarse a coordinar acciones de otros si quieres lograr tus objetivos. Una de las tareas principales del liderazgo es ENFOCARSE. Antes solía decir que la definición de un portafolio de proyectos dependía de los objetivos estratégicos,y los recursos, principalmente realizar la difícil decisión de asignar el tiempo disponible y el presupuesto. Hoy creo que hay un recurso más a considerar que incluso es de lo más escaso: en enfoque y atención. Esto aplica a organizaciones y también a nivel de decisiones personales.

Ante la presión de optimizar, una tendencia común es intentar hacer muchas cosas a la vez, pretendiendo que la actitud multitarea nos ayude a lograr objetivos. Nada más lejos de la realidad. Hay estudios concretos que comprueban que además de ser más cansado, la dispersión en múltiples actividades disminuye el rendimiento e incrementa el desperdicio.

Para ser eficientes, los equipos,  y más aún los líderes, deben aprender a enfocar su propia atención. Recientes investigaciones en neurociencia muestran que nos enfocamos de muchas maneras, para diferentes propósitos, recurriendo a diferentes vías neuronales, algunas sincronizadas, otras no.

Una forma de analizar cómo nos podemos concentrar nuestra atención para ser más efectivos es agrupar este esfuerso en tres tipos: centrarse en sí mismo, en los demás y en el entorno. Esta clasificación nos permite identificar prácticas esenciales para lograr un liderazgo efectivo. De hecho, enfocarse hacia si mismo y enfocarse a las relaciones con otros son elementos fundamentales de la inteligencia emocional, aspecto crucial para fortalecer el liderazgo, la capacidad para diseñar estrategias, innovar,  llevar a cabo los planes a través de otros y  sobre todo, para ser más feliz.

Daniel Goleman, el reconocido autor divulgador de la inteligencia emocional,  propone  en su libro Focusing que “ la falta de enfoque hacia el interior lo deja sin timón, la falta de enfoque en los demás lo deja sin sentido y la falta de enfoque hacia el exterior puede dejarlo en blanco”.

Centrándose en sí mismo

La inteligencia emocional se fundamenta en la búsqueda de sentido de vida y comienza con la auto-conciencia: ponerse en contacto con su voz interior. Los líderes que escuchan sus voces internas cuentan con más recursos para tomar mejores decisiones porque tienen más claros sus valores, objetivos y principios. Escuchar su voz interior es prestar atención a las señales fisiológicas internas. Las emociones nos suceden a través del cuerpo. La atención prestada a cualquier parte del cuerpo amplifica la sensibilidad y con ello la gestión de las emociones.

Recientemente di una conferencia de inteligencia emocional a un grupo de casi 200 personas de una empresa internacional. Aunque la petición era hablar de la inteligencia emocional, su intención era dar herramientas para fortalecer el liderazgo de los participantes. Cuando comencé a hablar de desarrollo humano a nivel personal, uno de los gerentes comentó sentirse desconcertado porque era una conferencia de negocios. Desde mi punto de vista, el liderazgo es fundamentalmente, desarrollo personal. No se puede ser líder adquiriendo dos o tres herramientas efectivas de comunicación. Las herramientas sirven sin duda, pero el primer paso es conocerse a si mismo y trabajar en ampliar la conciencia personal. Es un proceso de toda la vida.

Centrándose en los demás

La palabra “atención” significa “alcanzar”. Considerar el entorno, construir relaciones fuertes,  demás es la base de la empatía, potencia la capacidad para establecer relaciones sociales. Los ejecutivos que pueden enfocarse efectivamente en otros son fáciles de reconocer. Son líderes naturales sin importar su nivel en la organización o su antecedente académico o social. Modelan con el ejemplo, y se preocupan auténticamente por su equipo. Esto no significa ser paternalista. Se trata de ser honesto. En un estudio realizado a más de 36,000 participantes a lo largo de años, la característica más apreciada en el liderazgo fue la honestidad. Se nota cuando la persona es auténtica. Conozco a una extraordinaria empresaria llamada Liliana González, fundadora de Luminográfica, una empresa con más de 25 años de existencia. Admiro su liderazgo, cuenta en su equipo con persona que tienen casi 20 años con ella, su equipo la adora, les ha brindado desarrollo a muchos de ellos: capacitación en el extranjero, crecimiento profesional, más responsabilidades. Ella se ve a sí misma como facilitadora.  Su equipo aprecia que es clara, exigente, genera respeto y en muchas ocasiones ha tomado decisiones difíciles en las que debe despedir a algunos por no cumplir con lo esperado, pero siempre de forma cortés, clara y sin ambigüedades.

Centrándose en el entorno
Los líderes  destacados suelen ser visionarios que pueden imaginar cómo las elecciones que tomen hoy se verán en el futuro. Y generan conversaciones con su equipo para comunicarlo. Están abiertos a las formas sorprendentes en que los datos aparentemente no relacionados pueden informar sus intereses centrales. Saber sobre tendencias, innovación, hacer estrategia y también implementar estrategia requiere una conexión constante con el entorno.

La empatía, piedra angular de las relaciones y la comunicación.

Hablamos de empatía como si fuera sólo la cualidad de escuchar con atención. Pero según Goleman, existen tres tipos distintos, cada uno importante para la efectividad del liderazgo:

  • Empatía cognitiva: la capacidad de comprender la perspectiva de otra persona;
  • Empatía emocional: la capacidad de sentir lo que otra persona siente;
  • Preocupación empática: la capacidad de percibir lo que otra persona necesita de ti.

Desde mi mirada de la perspectiva humanista, que es mi formación como terapeuta, nunca debemos olvidar que al empatizar lo hacemos desde nuestro ser, nunca podré saber qué siente el otro, porque es otra persona. Para comprender lo que el otro siente, deberás comprender lo que tú sientes.

En este esfuerzo de ser más competitivo, parecería  un “circo” de tres pistas. En realidad, una vez más, lo poderoso está en la simpleza. Hacerse consciente del valioso de este recurso puede permitirte asignar la atención de mejor forma para lograr tus objetivos.

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, coach

 

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