Quienes gestionamos proyectos en un entorno VICA (Volatil, Incierto, Complejo, Ambiguo), además de herramientas para ajustar la  gestión al tipo de proyecto, requerimos fortalecer nuestras competencias de liderazgo y negociación.

La gestión de proyectos enfrenta la incertidumbre relacionada con la naturaleza del trabajo en proyectos, que siempre es diferente, y también con  un producto final que genera cambios en el entorno productivo del grupo, que deberá adaptarse a un nuevo proceso.

Por ejemplo, actualmente estamos implementando la optimización de un proceso productivo para un cliente especialista en servicios de gestión de talento humano. Es una empresa con un alto grado de trabajo operativo. Realizar un proyecto de tal envergadura es hasta cierto punto novedoso, ya que es diferente al día a día de la mayoría de la gente. Adicionalmente, el nuevo proceso resultante está siendo implementado, con las esperadas reacciones de rechazo o dificultad de cambiar el status quo.

Ante este contexto, los especialistas en gestión de proyectos requieren en su catálogo de competencias, fuertes habilidades interpersonales, de liderazgo y de negociación. Tales como convencer, negociar, llegar a acuerdos y dar seguimiento a los mismos, son habilidades indispensables para lograr éxito en proyectos. El triángulo del talento propuesto por el PMI resalta la importancia de que los líderes de proyecto desarrollen, adicional a los métodos de gestión, una aguda visión de negocio y probado liderazgo.

“Los profesionales de proyecto deben revisar la necesidad de la gestión de cambio desde el inicio del proyecto e incluir actividades de gestión de cambio en el plan de proyecto para que el cambio sea sostenible”, señala John Donohoe, PMP, PgMP, PfMP, Director PMO de Star Alliance en Frankfurt, Alemania (Citado en PM Network, jun 18).
Se trata de un trabajo más de facilitación de decisiones que un trabajo técnico. Mientras más complejo sea el reto, frecuentemente menos técnico resulta.

Generar vínculos de confianza es responsabilidad fundamental del líder de proyecto, y para ello requiere, entre otras cosas,  saber escuchar, proponer de forma cuidadosa y pertinente, facilitar acuerdos y hacer que se cumplan, actuar preventivamente y comunicar en cada foro lo que quieren y deben saber, ajustándose a las necesidades de los stakeholders.

El liderazgo puede ser parte de la natural personalidad de algunos. La buena noticia es que puede desarrollarse, un poco es capacitación y conocimiento y en mayor medida  es aplicación, coaching y aprendizaje en la acción.

Los principales  aspectos que  fortalecen el liderazgo son:
• Escuchar. Darse el tiempo para entender otros puntos de vista antes de proponer
• Respeto. Implementar el respeto como política de relación. Modelando con el ejemplo es lo más efectivo para imponer el respeto como forma relacional.
• Ser directo. Tenemos poco tiempo, no lo podemos perder. Ser claro y directo ahorra energía y tiempo.
• Adaptación. Ajustar el estilo de liderazgo a cada situación. No es lo mismo gestionar el trabajo de un experto con 20 años de experiencia en un tema, que el de un analista junior. Comprender la necesidad de cada uno y ajustarse tiene más posibilidades de éxito.
• Buena relación. Dar tiempo y espacio a la creación de relaciones. Invertir tiempo en tener momentos para conocerse mejor, si es posible de forma presencial, es fundamental para crear y fortalecer relaciones de confianza que reditúen, especialmente en los momentos complejos del proyecto. Conocer un poco de los intereses y experiencia de otros le da un toque humano a la relación.
• Comunicación. Definir y actualizar protocolos de comunicación y actuación. Sin duda cada organización tiene una cultura propia. Acordar un conjunto de prácticas de comunicación y actuación aceptadas en el grupo ahorrará conflictos y frustraciones. Algunas reglas comunes están relacionadas con la puntualidad, respeto a opiniones de otros, abordar conflictos y diferencias de forma respetuosa, asignación de responsabilidades, ser honesto ante dudas, errores o desacuerdos, entre otros.

 

Desde mi experiencia, la parte más compleja del desarrollo del liderazgo es el estar dispuesto a sentir la incomodidad de evaluarse y ajustar el camino, ya que requiere de cierto grado de humildad. Sin embargo, es fundamental hacerlo ya que la inteligencia artificial, la enorme gama de herramientas de gestión, la automatización de procesos, entre otras novedades tecnológicas irán poco a poco haciéndose cargo de algunas tareas que hoy hace un profesional de gestión de proyectos. Las competencias de liderazgo y efectividad en la gestión de relaciones y expectativas por el momento seguirá siendo la diferencia más buscada en muchas organizaciones. Vale la pena invertir en desarrollarlas.

 

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-ACP, PMI-PBA, coach

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