El rol del líder de proyecto es crear y fortalecer la colaboración en la organización del proyecto. Los choques culturales pueden ocurrir en un instante, dificultando la ejecución de todo proyecto, por muy importante o urgente que sea. Y el ambiente en proyectos es cada vez más complejo, con la participación de personas de diversas empresas, contratadas de diferente forma, más la colaboración de proveedores y contratistas por tiempos diversos durante el proyecto. Bajo este esquema de temporalidad y diversidad es un reto establecer una cultura eficiente.

¿Cómo puedes evitar que las diferencias culturales se conviertan en enfrentamientos a matar y morir? Creo que lo primero es darle importancia a la creación de un ambiente adecuado para comunicarse, propiciar las relaciones personales sanas. La gestión de proyectos, por muy automatizada que esté la industria en cuestión, se hace a través de las personas. Apoyar a los participantes del proyecto a sentirse parte es fundamental para crear un compromiso personal. Un ambiente colaborativo es un factor crítico de éxito, tanto como los productos finales del proyecto, ya que alentará a los interesados en el proyecto a combinar el conocimiento, ajustar los métodos de trabajo y adaptarse a otras culturas organizacionales. Esta participación activa se requiere no sólo de parte de los miembros del equipo del proyecto, sino también de parte de los clientes, usuarios y patrocinadores.

El rol del líder de proyecto es fortalecer la colaboración en la organización del proyecto, y mientras que el patrocinador debe hacer que esta cultura sea una realidad con acciones congruentes. Los enfrentamientos suelen ser aún más graves cuando equipos de diferentes países, culturas o idiomas se unen en el mismo entorno de alta presión, lo cual puede ser un elemento a favor para crear una sinergia o puede ser el detonante para engrandecer las diferencias.

Me ha tocado participar en empresas con participación de españoles, japoneses, mexicanos, estadounidenses y alemanes. Los puntos de vista, conceptos culturales e incluso el uso de las palabras puede crear surcos que parecen insalvables en la comunicación en el equipo. Si las organizaciones priorizan las habilidades de liderazgo por encima de las habilidades técnicas al seleccionar gerentes de proyecto, es posible que las habilidades y competencias en conjunto evolucionen más rápidamente. En múltiples ocasiones me ha tocado ver como los participantes ansían y disfrutan los programas para fortalecer la comunicación, el trabajo en equipo y el liderazgo. Como suelo decirles ¨quien se comunica mejor en el trabajo, también lo hace en su casa, con sus amigos y con su familia, y eso es muchas veces sinónimo de felicidad y eficiencia¨.

Hazlo fácil de aprender

Lo que puede ser muy buena idea es generar programas prácticos que incluyan el desarrollo de la gestión profesional de proyectos, integrando el desarrollo de liderazgo y trabajo en equipo, adicionando componentes concretos de aplicación a proyectos reales en la organización. El costo de este tipo de programas se paga inmediatamente al evitar re-trabajo, desperdicio y retraso en proyectos. Recalco la palabra integrados ya que muchas veces se desarrollan cursos aislados, sin una aplicación o seguimiento real en el trabajo, lo que deja la aplicación del conocimiento adquirido al libre albedrío de los participantes. Esto es mucho más que un curso de 8 horas, como muchas veces nos solicitan algunos clientes.

Como hemos comentado en múltiples ocasiones, la gestión de proyectos es un aspecto cultural, un proceso de cambio que debe desarrollarse y mantenerse para que realmente se convierta en una ventaja competitiva sostenible en la organización. Cuando las organizaciones lo logran, se nota en sus resultados, su rotación de personal y su productividad.

Elaboró: Maru González, MA, MP, PMP, PMI-PBA, PMI-ACP

 

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