El concepto de estrategia tiene su origen en la milicia: qué quiero lograr y cómo lograrlo. Hoy en día  su uso se ha extendido enormemente; escuchamos hablar de estrategia política, estrategia de negocios, estrategia comercial  o de estrategia en el futbol. El término se utiliza como sustantivo: la estrategia, como adjetivo: plan estratégico o como adverbio: actuar estratégicamente.  El diccionario RAE define así estrategia, “traza para dirigir un asunto”.  Sería pues difícil establecer una definición única para tan variadas acepciones.

Tanto a nivel personal como organizacional, son cinco sus  elementos fundamentales: objetivos o metas, plan de acción o acciones, responsables o líderes de las acciones, recursos involucrados, plazos de ejecución y podríamos agregar plan contingente. Los tres últimos elementos podrán formar parte del plan de cada una de las acciones que se lleven a cabo para cumplir con las metas.

ELEMENTOS DE UNA ESTRATEGIA

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Los objetivos deben ser medibles y alcanzables. El primero para saber en todo momento donde me encuentro con relación a mi propósito y el segundo para evitar  el derroche de los escasos recursos en algo que no se logrará. Responde a la pregunta ¿qué quiere la organización? o ¿qué quiero lograr? ¿para qué lo quiero?

Los planes de acción o las acciones se han de traducir en los pasos que se deberán de realizar a fin de cumplir nuestro cometido. Estas acciones concretas son justamente los proyectos. Estos deberán ser realizados con total apego a los recursos disponibles en plazos claramente definidos y comandados por un responsable de proyecto.

Ahora bien, la estrategia de una organización estará vinculada a la ejecución no de una, sino de numerosas acciones. El número de proyectos en una empresa dependerá del tamaño y de su vinculación con los cambios internos y externos. Para facilitar la gestión de todos estos proyectos, muchas veces se desarrolla una gestión de portafolio de proyectos.

La dirección de la empresa dedica muchas horas y esfuerzo a establecer la estrategia y definir las acciones que se deben  realizar para alcanzar sus objetivos, originándose así los proyectos. Sin embargo, lo más importante para la organización para el cumplimiento de la estrategia no es la generación de proyectos, sino  la ejecución controlada para lograr de cada uno de ellos el beneficio esperado. Es aquí donde cobra capital importancia la administración de proyectos, para saber donde nos encontramos con cada uno de ellos, no sólo en términos de los recursos económicos y tiempo invertidos en comparación con el plan, sino del logro de beneficios con cada uno de ellos para apoyar las metas estratégicas.

Así, a través de una buena gestión de proyectos, programas (conjunto de proyectos coordinados) y portafolio de proyectos de la organización, será mucho más fácil alcanzar las difíciles metas trazadas. Cada proyecto demanda una inversión y se le exigirá  la aportación de un beneficio.  La administración de proyectos permitirá ver esto en todo momento a lo largo de la ejecución de cada proyecto.

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Fuente de consulta: The Standard for Portfolio Management- Second Edition. PMI.

Elaborado por: Jorge Martínez del Campo, MBA, PMP. Avanza, México.

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