No existen los proyectos puramente tecnológicos, más bien existen proyectos de negocio con importantes componente tecnológicos. Hoy en día, es un factor clave de éxito el mantener alineados este tipo de proyectos con la estrategia de la organización, asegurando que exista una contribución clara y contundente al valor del negocio.

No es un tema fácil de plantear y mucho menos de evaluar. En mi experiencia en gestión de sistemas de tecnología de información durante 14 años, muchas veces viví  proyectos donde una idea que surgía en una parte del negocio se materializaba varios meses después y cientos o miles de conversaciones y horas de trabajo después. Y en ocasiones, el resultado era totalmente diferente a lo esperado cuando surgió la necesidad inicial.

Proyectos tecnológicos

De acuerdo a una estadística de Gartner, de un universo de 2,000 ejecutivos de TI encuestados, el 66% consideró que los resultados de negocio son la prioridad, por encima de la tecnología en sí misma. Más bien es necesario que la tecnología apoye el crecimiento y la innovación de la empresa. Este tema que perecería obvio, pero para el 34% de esta muestra no lo fue. La realidad es que se siguen liberando proyectos con tecnología avanzada, quizá más rápidos, pero sin generar una real aportación a la creación de valor para el cliente final. En un análisis de la reconocida firma Standish Group, el 37% de 10,000 proyectos de tecnología estudiados concluyeron a tiempo y en el presupuesto planeado. Más del 40% finalizaron tarde o con menos funcionalidad de la esperada y 21% fallaron completamente. Podemos imaginar el impacto que esto tiene no sólo en el presupuesto desperdiciado. Lo más representativo es lo que se dejó de hacer, la funcionalidad que se esperaba tener y no se tuvo para completar la ejecución de la estrategia.

La presión hacia los proyectos de TI se incrementa por obvias razones. Hace algunos años se esperaba que los líderes de proyecto en tecnología aseguraran concluir un proyecto con la tecnología adecuada, en el tiempo y alcance comprometidos, con el presupuesto originalmente asignado. Hoy la exigencia para estos personajes es mucho mayor. Se espera que conozcan del negocio y propongan mejoras sustanciales a los procesos clave, innovando, haciendo procesos muy eficientes para mantener compitiendo a la empresa en un mercado rudo y exigente.

Hoy en día los líderes de proyecto de tecnología con frecuencia son los que construyen el estudio costo-beneficio para justificar el proyecto,  porque conocen muy bien los procesos de negocio, proponen proactivamente mejoras concretas, cuidando equilibrar los intereses de sus stakeholders clave: clientes internos, finanzas, clientes externos y equipo de proyecto. Esta labor no es nada fácil, la exigencia es cada vez mayor.

Algunos aspectos a considerar al evaluar un proyecto de tecnología es:

  • Involucra a los stakeholders. Los proyectos de tecnología no sólo dependen del área de tecnología. La participación activa del patrocinador, que es quien vigila que el proyecto se mantenga generando valor para la empresa desde el principio hasta el final, y del cliente, que es quien especifica la funcionalidad requerida, la prueba y la autoriza, pueden ser la diferencia.
  • Asegúrate de dejar muy clara la contribución de valor al negocio y cómo se puede medir lo más objetivamente, durante el proyecto y especialmente al final. Es el para qué del proyecto.
  • Procura crear ventajas competitivas perdurables a través de los productos del proyecto. Prioriza este aspecto al evaluar. Considera aspectos cualitativos y cuantitativos.
  • Alinea cada proyecto con su iniciativa estratégica correspondiente, utiliza indicadores concretos y relacionados para evaluar los avances en ambos.
  • Evalúa resultados y aprendizajes durante y al concluir el proyecto,  y también tiempo después, cuando el producto final ya está operando, para retroalimentar tu forma de elegir proyectos.

Asegurar inversión de esfuerzo, tiempo y recursos por parte de varios actores de toda la organización es lo que podría crear resultados tangibles y concretos que realmente incrementen el valor del negocio de forma perdurable y sostenible, no sólo la vanguardia del uso  tecnológico.

 

Elaboró: Ma. Eugenia González, MA, PMP, coach.

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