El concepto base de las prácticas ágiles en proyectos surgió de la industria de la tecnología de información, del desarrollo del software. Sin embargo, es tan atractivo el objetivo de realizar proyectos con metodologías ligeras que generen productos finales rápido, que ha cundido a otras industrias como los servicios financieros, telecomunicaciones, mercadotecnia, incluso manufactura, entre otros.

Los métodos ágiles son un conjunto de prácticas que valoran la interacción entre las personas involucradas en el proyecto, así como la colaboración de cliente para comprender sus necesidades, más que la implementación de procedimientos rígidos. Buscan encarar al cambio y la incertidumbre comprendiéndolos y reaccionando ante ellos de forma dinámica.

La principal prioridad es satisfacer al cliente mediante entregas tempranas y continuas de valor, ajustando el producto a los cambios que se encuentran en el camino, con interacción del talento humano involucrado a través de conversaciones y confianza, en búsqueda de un objetivo común.

Express StoppuhrEl concepto ágil busca, entre otras cosas, simplificar procedimientos enfocándose a dar valor al cliente, con flexibilidad y adaptabilidad. Es muy pertinente considerarlo en situaciones donde hay incertidumbre o no está muy bien definido qué es lo que se requiere obtener, ya que estos métodos permiten ajustar constantemente el producto o servicio que se está elaborando de acuerdo con los resultados que se van obteniendo, basándose en una evaluación mucho más objetiva, ya que el producto o servicio es una realidad en operación, más que un conjunto de ideas.

Por ejemplo, una empresa editora implementa estas prácticas con sus nuevos libros, dejándolos disponibles al público cuando tienen un avance de 70%, en una versión “beta” para obtener feedback antes de liberarlo completamente.

Su implementación es un reto en gran parte cultural. Simplemente imaginemos definir un ciclo de vida de proyecto de 2 meses y liberar un producto o servicio final productivo que pasará por este ciclo 5 veces hasta lograr el objetivo comprometido. Se requerirá un equipo asignado muchas veces tiempo completo de clientes, recursos, líder de proyecto y equipo, para planear, especificar, ejecutar y validar con tal velocidad.

No generan milagros.

Los métodos ágiles son sólo una enfoque para enfrentar los cambios frecuentes y la gran incertidumbre que algunos ambientes viven. Están condicionados a contar con una cultura de colaboración y comunicación efectiva. Son práctica interesantes pero no milagrosas. Si existe un grupo inexperto o con problemas de integración, negociación y generación de acuerdos, los métodos ágiles probablemente generarán más conflictos que soluciones.

Algunas recomendaciones

Para iniciar la implementación de prácticas ágiles, algunos puntos a considerar son:

  1. Evalúa la capacidad de comunicación y colaboración del equipo, incluyendo clientes y patrocinadores. Si no es muy sólida, trabaja primero en esto, de cualquier forma es fundamental en proyectos y en cualquier objetivo que quieran alcanzar juntos.
  2. Capacita a la gente suficientemente en estas prácticas. Son métodos concretos que se aprendan para crear un lenguaje común que agilice la gestión de proyectos.
  3. Gestiona el cambio cultural. Cambiar procesos significa cambiar cultura. Esto en sí mismo debe ser cuidado suficientemente. Un objetivo grupal alcanzado es el resultado de muchas conversaciones. Hazte cargo de solucionar dudas y conflictos de forma abierta y expedita.
  4. Identifica cuando requieres pedir ayuda. Este apoyo podría venir de tu patrocinador, de la dirección, de un consultor en integración de equipos efectivos o bien en la implementación de los métodos en sí mismo. Evitarás “quemar” el esfuerzo si lo haces a tiempo.

 

Elaboró: Ma. Eugenia González, MA, PMP, coach, terapeuta.

Avanza Project Success

maru.gonzalez@avanzaproyectos.com

 

 

 

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