Recientes estudios en neurología han descubierto más sobre la forma como el cerebro funciona. Este nuevo conocimiento ha sido aprovechado por científicos y reconocidos autores para ajustar sus enfoques y perspectivas. En particular, el liderazgo está dando un giro importante en este sentido. Hace varias décadas, se veía el liderazgo como tema de comportamiento y prácticamente un aspecto genético: naces líder o te será difícil desarrollar esa habilidad.  Con frecuencia hago referencia a una antigua película del siglo pasado “Los niños del Brasil”, donde se hace un experimento genético, que en ese tiempo era ciencia ficción,  para reproducir cientos de niños con los genes de Hitler, un liderazgo genético.

Hoy las cosas han cambiado mucho. La genética ya no es una fantasía, se conoce más sobre el funcionamiento del cerebro y se ha definido al liderazgo de una forma más flexible y trascendente.

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Ser líder no se trata sólo de lo que debe lograr el jefe del departamento o empresa, o de sólo obtener resultados. Es una forma de crear relaciones con los otros. Es buscar resultados comunes a través de otros, pero no a cualquier precio. Hay  una característica que hace la diferencia: el proceso es agradable, tanto que la gente que participa está ahí por decisión propia, porque considera que vale la pena el esfuerzo y el resultado.  Para ello se requiere un tipo de relación que no todos pueden lograr: se requiere empatía, comunicación efectiva, cuidado legítimo por el otro.

El término liderazgo neurológico (Neural leadership) fue utilizado por primera vez por David Rock y Jeffrey Schwarts en 2006, quienes publicaron el libro Quiet Leadership, con seis pasos para trasformar el rendimiento en el trabajo basado en el funcionamiento del cerebro.

El concepto de liderazgo comenzó a cambiar cuando se comenzó a estudiar el funcionamiento de varios cerebros al mismo tiempo. Los resultados fueron sorprendentes. La empatía, que nos permite comunicarnos de forma muy efectiva, poniéndonos en “los zapatos” del otro, tiene una base en la fisiología. Eso es una gran noticia cuando tenemos buenas intenciones y una preocupación legítima por el otro. Es una mala noticia cuando sólo vemos el objetivo y no miramos las necesidades de quienes están alrededor, porque probablemente noten la verdadera intensión.

Hoy en día se sabe que la Corteza Neofrontal es la parte del cerebro que nos ayuda a razonar. Utilizar esta poderosa herramienta de la mejor forma nos brindará mejores resultados evitando cansancio innecesario. Por ejemplo, realizar varias cosas al mismo tiempo, no sólo no es eficiente, sino que resulta sumamente cansado, gastando mucha más energía para la misma cantidad de trabajo realizado. Por lo tanto, planear las tareas difíciles por la mañana y asignar una cantidad de tiempo para lograr concentración real en ellas es una forma de ser más eficiente con los recursos que tenemos. Quizá no logremos lo que necesitamos, pero de cualquier forma no es real intentar hacer muchas mas actividades de las humanamente posibles.

Es todo un tema de gran profundidad que nos dará para varios artículos a lo largo del año, por lo fascinante del tema y por la cantidad de información que contiene.

 

Elaboró: Ma. Eugenia González, MA, PMP, Coach.

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