Hoy por hoy vivimos cómodamente realizando actividades cotidianas, tanto en casa como en el trabajo, de manera rutinaria; la forma de comunicarme con los compañeros, el tipo de presentación que ofrezco a mis clientes hasta el platillo que preparo para una reunión con amigos. Sabemos que el resultado es el esperado y esto nos brinda certeza y estabilidad pero ¿estamos aprendiendo algo nuevo con este comportamiento?

Las personas cuando nos enfrentamos a un cambio, a algo inesperado de forma súbita (un quiebre en términos de Coaching ontológico)  solemos resistirnos. Por ejemplo, un cambio de casa, un cambio de área de trabajo o inclusive un cambio de jefe.  Pero una vez que nos atrevemos a enfrentarlo y llevarlo a cabo de forma exitosa, crecemos como personas y cambia la apreciación que tenemos de nosotros mismos, somos más fuertes lo cual nos brinda seguridad y confianza. Cuando tomamos riesgos ampliamos nuestra zona de confort.

El miedo que sentimos ante situaciones nuevas suele ser mayor a la situación real. La única manera de liberarse del miedo a hacer algo es hacerlo.

Otra herramienta para ampliar esta zona de comunidad es el lenguaje que utilizamos para comunicarnos con los demás y con nosotros mismos. A continuación algunas frases de uso común que podemos cambiar.

Frase limitante                                             Frase potenciadora

Yo debería                                                     Yo podría

Es un problema                                             Es una oportunidad

Yo espero                                                       Yo sé

Es un fracaso                                                 Es una experiencia

Debo                                                              Quiero

Cambiando el lenguaje cambio mis pensamientos, cambiando mis pensamientos cambiaré mis acciones y posteriormente mi ser.

Elaboró: Lorena Perdomo, coach.

2 Responses to ¿Hasta dónde estás dispuesto a ampliar tu zona de confort?
  1. Estoy de acuerdo con este artículo. Es una forma de relexionar en medio de la cotidianidad haciendo un alto para valorar si vamos por el camino correcto. Felicidades

  2. Muy bueno, es cierto, la zona de confort, no creo que sea lo ideal siempre, creo que hay eventos rutinarios que no pierden valor, como desayunar en familia, o cosas así, pero cuando se trata de aprendizaje, a veces cuesta trabajo atreverse a llegar más lejos, por miedo y por temor a equivocarnos. Felicidades!!


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