Un equipo de proyecto disfuncional es más común de lo que quisiéramos. Seguramente lo hemos visto y vivido varias veces. Hay desconfianza, rumores y relaciones rotas, abierta o veladamente. Un ambiente disfuncional se nota, desgasta energía que podría utilizarse en producir, en aprender, en ayudar. Lo paradójico es que todos también hemos vivido ambientes de confianza y ayuda y, técnicamente hablando, sabemos que son agradables y potencializan la capacidad de dar resultados.

Los proyectos son conflictivos, considerando que generan estrés por la novedad propia de su naturaleza, porque muchas veces tienen restricciones de recursos (tiempo y dinero) e integran puntos de vista diferentes.  Este ambiente puede convertirse en un caldo de cultivo para conflictos personales que absorben la energía y creatividad grupal, o bien, pueden transformarse en grandes oportunidades de aprender del otro, apoyar, agradecer y sentirse parte de un grupo, aspectos que afortunadamente son también parte de la naturaleza humana.

equipo de trabajo

El primer paso para corregir algo es darse cuenta de la realidad. Lo primero es aceptar que el equipo es disfuncional y reconocer en qué sentido no está siendo efectivo. No hay recetas ni modelos exactos; hay guías y marcos de referencia. Cada equipo y cada persona son diferentes. Abrir el tema es una forma de hacerse cargo y comenzar a generar responsabilidad en los miembros. Esto es un tema delicado que muchas veces requiere de apoyo externo; algún coach de equipo puede ser  muy recomendable para evitar generar reacciones personales malentendidas.

Una solución puede ser establecer un protocolo de comunicación del equipo. Éste es un esfuerzo que se hace con el equipo; el equipo lo define. En una sesión puede hablarse sobre los problemas actuales y definir reglas, tales como: no criticar a alguien que no está, proponer al menos 3 opciones de posibles soluciones, resolver problemas directamente con los afectados. El equipo seguramente definirá lo que le funcione.

Contar con un equipo efectivo es, en muchas ocasiones, la mayor ventaja competitiva que podemos tener; es algo único, difícilmente copiable, contrario a los productos de un proyecto y sus características.

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Elaborado por Ma. Eugenia González

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