Es frecuente escuchar sobre los métodos ágiles de gestión de proyectos como un producto “milagro” cuyas expectativas son entre otras: evitar la definición de requerimientos, eliminar la necesidad de realizar un plan de proyecto, entregar cosas rápido y evitar tareas burocráticas. Muchas veces todas estas ideas son como “rumores urbanos” que no tienen información confiable como sustento.

Hay un creciente  interés en encontrar formas de ser más productivo y por ello los métodos ágiles están llamando poderosamente la atención del mundo.

Para entender lo que es el enfoque ágil, vale la pena conocer el manifiesto ágil, que puede ser consultado en el sitio: www.agilmanifesto.com, donde se exponen los 12 principios con los que inició este concepto enfocado a las tecnologías de información en 2001. Algunos de las principales propuestas esbozadas en este documento son: la importancia de lograr la satisfacción de los clientes en la entrega oportuna y precisa de productos, colaborar el cliente y el equipo para lograr la misma meta común, optimizar la comunicación evitando malos entendidos, reuniones presenciales y constantes validaciones, además de procurar un trabajo en equipo eficiente y maduro. Como podemos ver, estas características hablan más de una cultura de trabajo que de sólo formatos o herramientas.

Su propuesta es más que atractiva: hacer ciclos cortos de proyecto con entregas de producto que si funcionan y que se irán complementando en posteriores ciclos. Sin duda llama la atención de cualquier cliente, por lo que tienen se ha expandido más allá de las Tecnologías de la información. La certificación Project Management Institute Agile Certified Practitioner (PMI-ACP®) es la que tiene mayor crecimiento de las que ofrece el PMI. Personalmente considero que no todos los proyectos o industrias pueden ser gestionados de forma ágil. Es muy adecuado para algunos casos con mucha indefinición, productos muy innovadores y equipo de stakeholders con habilidades de comunicación y trabajo en equipo.

Crear una nueva cultura de gestión ágil de proyectos requiere tiempo, energía y un gran esfuerzo. Lo anterior parece muy diferente a la promesa del resultado buscado: ser más rápidos para entregar productos funcionales. Sin embargo, el proceso genera actividades de gestión que con frecuencia son interpretadas como trabajo extra.

En mi experiencia en desarrollo de sistemas de información en un importante banco en México, tuve un patrocinador que al presentar avances de proyectos siempre decía: “ a mí dime cuándo le voy a dar clic y eso va a funcionar en todo el país, lo demás es un dato curioso”. Como clientes, es interesante saber el avance, pero lo importante es cuándo puedo aprovechar los beneficios del proyecto. Ante tal presión, queda poco tiempo para aprender o cambiar.

 

Crear cultura

Hagamos conciencia sobre “¿Qué hemos aprendido esta semana?” y no sólo en  “¿Qué hemos construido esta semana?”. Aprender es un verbo que implica acción, requiere que el que aprende haga cosas para aprender. Para empezar, es necesario aceptar que puede cambiar o ajustar sus ideas para actuar diferente. Se requiere también que el ambiente permita aprender porque el que aprende por definición se enfrenta a la incertidumbre y a la posibilidad de no lograr lo que quiere. Yo no lo llamaría necesariamente error o fracaso si de esa experiencia se obtiene conocimiento que implica cambiar para mejorar. 10 años de experiencia actuando de la misma forma no es necesariamente mejor que 2 años de experiencia evaluando y ajustando el proceso de gestión. El aprendizaje es una curva que se va incrementando si le damos oportunidad.

Elaboró: Grupo consultor Avanza, Project Success.

2 Responses to Cultura ágil de gestión de proyectos. Parte 1.
  1. Francisco Javier Trujillo C. febrero 16, 2015 at 8:14 PM Responder

    Excelente artículo, tienen toda la razón , lo más importante es conocer al cliente, sus necesidades y deseos y posteriormente diseñar el proyecto.

  2. Definitivamente, lo interesante es el lograr avances rápidos para la toma de definición sobre una metodología u otra.
    Soy PMP certificado y en proceso para ser SMC, por lo que entiendo lo vital de entender donde y cuando aplicar cada framework.

    Saludos y excelente articulo.


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