Es común escuchar a alguien decir “yo no soy creativo”. Considerar que sólo son creativas las personas extraordinariamente originales o que la creatividad es un don con el que se nace parece ser bastante frecuente. Afortunadamente, la tendencia actual, avalada por amplios estudios sobre el funcionamiento de la mente, considera que en realidad todos los individuos contamos con rasgos característicos de la creatividad, que se desarrollan o estancan dependiendo del medio social y el dominio personal de cada uno. Por ejemplo, un medio social familiar o profesional muy crítico no favorece el desarrollo de la creatividad. Potencialmente, todos los seres humanos somos capaces de crear.

Es un hecho que algunas personas son muy creativas y otras muy rutinarias. Un análisis de las características del pensamiento puede aclarar la dinámica de la creatividad y el porqué de que existan diferentes grados de creatividad en distintas personas.

Cometer un error durante un proceso creativo no sólo no es grave, sino que es normal y esperado que así suceda. La creatividad requiere efectuar varias operaciones sucesivas para llegar a existir y, si en las funciones elementales cometen errores, es poco probable que el resultado final pueda ser útil; nos podríamos encontrar con ideas nuevas, fruto del azar pero no de la creatividad y no todo el tiempo. Crear significa atreverse a probar, equivocarse y seguir probando hasta encontrar el resultado deseado, pero por diferente camino.

La forma más segura de no equivocarse es no haciendo nada.

El análisis y solución de problemas hoy en día requiere de una enorme dosis de creatividad para buscar ser más eficiente ante retos cada vez mayores, dentro de una dinámica de cambio creciente.

Pensamiento convencional y pensamiento creativo.

Todos nacemos con la mente “en blanco”. La forma de aprender al inicio de nuestras vidas no puede ser otra que absorbiendo información para crear modelos que nos permitan “operar” con facilidad. El pensamiento convencional permite refinar los modelos y comprobar su validez, pero al obtener nueva información, la persona puede optar por:

  • Evitar adicionar la nueva información por considerar que no es necesaria o útil
  • Ajustan los viejos modelos para que sigan funcionando como antes pero mejorados. Este ajuste puede ser simple o muy profundo.
  • Crear nuevos modelos, escapando a la influencia de los ya existentes.

El pensamiento creativo o también conocido como pensamiento lateral, es la re-estructuración de modelos y la creación de otros nuevos. Encontrar nuevas formas de hacer las cosas, innovar, además de ser muy satisfactorio, puede generar ahorros, aprendizajes y beneficios. Sin embargo se requiere contar con la intención para exponerse a este estado de incertidumbre que quizá requiera más tiempo.

Potenciando el pensamiento creativo

La mayor parte de los individuos considera el pensamiento convencional como la única forma de pensamiento efectivo, de manera que no es fácil abrirse para entender el potencial del pensamiento creativo y mucho menos buscar la manera de ponerlo en práctica. Sin embargo, este último se ha estudiado mucho en años recientes y su aplicación es cada vez más extendida.

En el pensamiento convencional importa ante todo la corrección lógica del encadenamiento de las ideas, seleccionando un camino mediante la exclusión de otros caminos y bifurcaciones. En cambio, en el pensamiento creativo, lo esencial es la efectividad de las conclusiones transitando por un lugar que, al no conocerlo, no sabemos cómo es ni cuándo llegaremos al destino esperado. El pensamiento creativo no selecciona caminos, sino que trata de seguir todos los caminos y de encontrar nuevas opciones. En el pensamiento convencional se selecciona el enfoque más prometedor para la solución de un problema; en el pensamiento creativo se buscan nuevos enfoques y se exploran las posibilidades de todos ellos.

Por lo tanto, el pensamiento convencional y el pensamiento creativo son complementarios. La recomendación es, sin duda, si tiendes a uno de ellos, trata de desarrollar el otro y lograrás potenciar el logro de tus metas.

Elaborado por Ma. Eugenia González, MA, PMP®, Coach.

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