La dinámica actual nos permite elegir cómo, cuándo, donde y de qué color. Esta posibilidad es más que una norma, una expectativa que ha convertido el entorno en un lugar en el que la diversidad es ley. Esto se acentúa más en equipos de proyectos donde debemos poner de acuerdo a personas que pertenecen a diferentes países, con diferentes lenguajes, culturas y organizacionales, además de trayectorias académicas, profesionales y rangos de edad que cubren hasta 5 generaciones. No parece fácil, ¿verdad?

Sin embargo, como ya hemos escuchado muchas veces, la diversidad en un equipo trae consigo no sólo complejidad, también enormes oportunidades para comprender el entorno también diverso, con lo que podemos incrementar la productividad y la creatividad, siempre y cuando lo sepamos gestionar.

Equipo Avanza

 

Cuando existe una enorme variedad de experiencias, expectativas y habilidades, es importante ser flexible, y aprender a escucharse y a proponer de forma productiva.  Eso no es algo que suceda de forma natural. Me ha tocado trabajar con empresas o en proyectos multiculturales donde, adicional a la dificultad del proyecto, está la dificultad de comunicación por la diferente mirada del mundo de cada participante. En estos casos es muy recomendable crear espacios de conversación y escuchar efectivamente. Será necesario establecer reglas de convivencia y actuación que se mantengan constantemente en revisión.

Algunos tips para lograrlo son:

 

  1. Promueva la comunicación y negociación

 

No siempre podemos elegir a nuestros miembros de equipo de proyectos. Si puede elegir, busque personas que muestren tener interés en comunicarse abiertamente, ser más flexibles y con al menos la intención de negociar cuando hay diferencias de opinión o ante conflictos, que es el día a día de los proyectos. El Project Managemen Institute (PMI) privilegia la técnica de negociación llamada “confrontar” o confronting, que no es pelear, es enfrentar el problema cara a cara, hablándolo y buscando la mejor solución para el proyecto. Hágalo saber claramente y promueva activamente este tipo de comportamiento.

 

  1. Crear lenguaje común protocolo de comunicación y de actuación.

La forma como socializamos es el conjunto de comportamientos que cada persona expresa a raíz de lo que piensa, siente y quiere. Si fuera mi dinero, como suelo decirles a mis clientes y alumnos, no dejaría al destino el éxito del proyecto a la capacidad nata de ponerse de acuerdo del equipo. Sugiero hacer sesiones de coaching grupal donde se aborden conflictos, se escuchen puntos de vista y se hagan visibles protocolos de comunicación y actuación acordados y aceptados. Ejemplos de eso son temas relacionados con puntualidad, lenguaje permitido, forma de abordar conflictos, responsabilidades, procesos, etc.

 

  1. Mantener la comunicación sana en equipo

La comunicación es un proceso no un evento. Llevar a cabo un evento de integración es muy útil, pero no logrará mantener a la comunicación de un equipo por siempre. Darse la oportunidad de tener eventos periódicos para “hablar de cómo hablamos” en equipo es muy sano y recomendable, al menos cada 4 a 6 meses. Es en estos espacios donde podemos identificar lo que si funciona para hacerlo más y ajustar lo que no funciona para mantener la comunicación interpersonal y grupal eficiente y efectiva.

A medida que el equipo evoluciona y se enfrenta a nuevas situaciones, surgirán nuevos problemas. Por lo tanto, es importante continuar realizando estas sesiones de forma regular.

 

 

El PMI propone que los profesionales en gestión de proyectos deben buscar desarrollar 3 aspectos: sus competencias técnicas en cuanto a la industria de especialidad y las técnicas de gestión de proyectos, su visión de negocio y finalmente sus liderazgo y comunicación. En muchas ocasiones es la interación personal y la gestión de expectativas el aspecto más complejo en la gestión de un proyecto.

 

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