Comunicarse efectivamente es una característica siempre presente en proyectos exitosos. En proyectos, y en la vida, la base de una gestión que alcanza sus logros está en la comunicación. El hecho de que  hablar y escribir sean habilidades que se aprenden desde niño, o que comprendamos el mismo idioma, no hace que seamos comunicadores efectivos.

Comunicación Efectiva

Si queremos aprender a entendernos a nosotros mismos y a los demás es importante considerar que ciertas actitudes, lejos de favorecer la comunicación, la complican. Y muchas veces esas actitudes son inconscientes o, al menos, sin una intención negativa. Por ello, identificarlas y tratar de evitarlas apoyarán el fortalecimiento de relaciones con otras personas.

A continuación te presentamos algunas de ellas:

Reaccionar ¿Por qué es importante no reaccionar de inmediato?

Puede ser que tu reacción esté realmente motivada por situaciones del pasado, que ya no tienen relación con lo que está pasando, pero que al recordarlas hacen que no permitas en la otra persona la oportunidad de una experiencia diferente a tu expectativa.

Cortar la comunicación. ¿El silencio, una manera de violencia?

Terminar abruptamente una conversación es una forma de violencia contra el otro. Al igual que no contestar ni expresar tu pensamiento o sentimiento, abandonar, dar la espalda o eludir al otro no enfrenta el problema, mucho menos lo soluciona. Actitudes descorteces como el colgar el teléfono demuestran  poca capacidad de gestión de conflicto.

Cantaleta: ¿Crees que beneficie el sermonear?

Sermonear constantemente, perseguir a otro para obligarlo a que te escuche, es una forma de manipular la conversación. Existe un tiempo de atención y cuando hablas demasiado, por un largo período o eres reiterativo, pierdes la atención de la otra persona.

Volver al pasado: ¿Crees que sirva traer el pasado a la discusión actual?

Retomar heridas o discusiones del pasado para discutir sobre el acontecimiento presente resulta poco eficiente para construir relaciones sanas y productivas.

Ironía. ¿Me sirve para comunicarme de manera afectiva?

No uses frases irónicas, con ellas disfrazas la agresividad a veces en forma de broma. Este tipo de comunicación puede ser muy violenta, a lo que el interlocutor responderá defendiéndose.

Necesidad de tener la razón. ¿Cuál es la consecuencia de querer tener la razón a toda costa?

La lucha por la razón te aleja de los demás y no logra necesariamente la mejor opción. Cuando la discusión se centra en ganar, se pierde de vista el objetivo de una negociación, que suele ser el buscar la mejor opción.

Justificarse. ¿Con qué objeto?

Dar explicaciones, aún sin que te las pidan, muestra que te has sentido atacado y produce una reacción que combina rabia y miedo. También puede dar la impresión de que no eres del todo transparente o escondes algo.

Levantar la voz. ¿Me ayuda en la relación?

Cada vez que hablas con gritos estás agrediendo a tu interlocutor.

Mensajes disfrazados. ¿Me acercan a mi interlocutor?

Habla con claridad; se pierde mucho tiempo, esfuerzo y energía en no decir mensajes que son importantes para ti y la carga principal la trae el que no habla. No utilices las indirectas para expresarte. En conversaciones “difíciles“, será mucho más productivo diseñar una conversación donde seas claro y respetuoso y hagas peticiones concretas.

Discutir por cualquier cosa. ¿Por qué?

Bajo una discusión que se ha vuelto repetitiva, se esconde un motivo totalmente distinto al que aparentemente creó la discusión, pero del cual no se expresó nada en el momento indicado y del cual queda aún algo por decir.

Amenazar o culpar. ¿Me sirve de algo?

Ambas cosas son jugar con las emociones de los demás y aprovecharlas en beneficio de tu ego. Culpar puede ser una práctica cultural muy tóxica en las relaciones personales y profesionales, que busca cuidar la imagen pública propia, dañando las relaciones. Ante un error, cada involucrado deberá tomar su responsabilidad y tratar de aprender de ello.

Asumir. ¿No será mejor verificar?

No permitas que las dudas te hagan suponer o asumir algo que no entiendes. Pregunta y aclara para que tengas seguridad en lo que hagas. Es una base importante para el aprendizaje.

Todas las anteriores son actitudes que dificultan la comunicación y por ende, nos separan de los demás. Quizá utilices alguna más que otra, quizá con algunas personas tienes una reacción que no tienes con otras. Lo importante de conocerlas es tenerlas en cuenta para evitarlas cuando no te ayudan en el logro de tus objetivos de relación y esto favorecerá tener una comunicación más efectiva.

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