Un sistema es una totalidad cuyos elementos se afectan recíprocamente a lo largo del tiempo. Como ejemplos de sistemas podemos citar cualquier proyecto, programa o portafolio de proyectos, los organismos vivos, la atmósfera, las enfermedades,

las reacciones químicas, las entidades políticas, las comunidades, las organizaciones productivas, las industrias, las familias, los equipos; en fin, cualquier organización de elementos interrelacionados que produce determinados resultados. Cada uno de nosotros somos elementos de muchos sistemas diferentes.

El pensamiento sistémico es una disciplina para ver totalidades. Es un marco para analizar elementos y sus relaciones, para comprender sus interrelaciones, conocer sus patrones de transformación en vez de fragmentos o elementos aislados.

El enfoque actual de la gestión de proyectos exige un pensamiento mucho más holístico. Es decir, ver el proyecto inmerso en un sistema que afecta y es afectado por su entorno.  Hoy en día resulta muy insuficiente el líder de proyecto que sólo piensa en cumplir con el alcance, tiempo y costo requeridos. Debe tomar en cuenta el impacto de su labor en su entorno. Por lo tanto, el enfoque sistémico resulta fundamental para lograr generar valor real para su empresa y entorno.

Ciclos de retroalimentación

La práctica del pensamiento sistémico comienza con la comprensión de un concepto simple llamado “retroalimentación”, que muestra como el flujo de acciones puede reforzar o contrarrestar los resultados que vemos. Es importante identificar los elementos relacionados en el proyecto, así como reconocer los flujos de acción. Esto constituye una poderosa herramienta para ver y analizar el todo. ¿cómo afectará el uso de recursos al entorno? ¿cómo se modifica el contexto con el producto del proyecto? ¿cómo interactúa mi equipo durante la ejecución del proyecto?

Peter Senge, reconocido escritor estadounidense y profesor de la prestigiosa Universidad MIT, analiza con detalle este tipo de relaciones en su libro “La quinta disciplina”, en donde propone un modelo de comportamiento sistémico en las organizaciones. Sugiere analizar las situaciones como parte del resultado de procesos, más que de forma aislada. Entre otras cosas, propone el llamado “Ciclo de refuerzo”, bastante común en los problemas.

Sobre una situación determinada hay una acción; ésta produce un resultado, el cual a su vez reforzará la acción, y esta última se seguirá realizando con mayor intensidad. Estos ciclos están regidos por la tendencia de crecimiento o decrecimiento de los efectos provocados por la acción, sin tener un límite.

Durante el planteamiento de un nuevo proyecto, en la implementación de una metodología de gestión profesional de proyectos, al integrar un nuevo equipo, al liberar un producto de un proyecto, pensar con un enfoque sistémico puede permitirnos ser mucho más eficientes al considerar aspectos que sin duda afectan el logro de las metas planteadas. Recordemos que los proyectos son, entre otras cosas, sistemas humanos.

Elaborado por Ma. Eugenia González, MA, PMP®, Coach.

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