Las empresas y las personas requerimos cada vez más prepararnos para el futuro, que es  por naturaleza incierto. Desde terremotos hasta crisis económicas, el día a día se presenta cargado de incertidumbre. La expectativa de estabilidad y control no sólo es imposible de cumplir, además representa una fuente generadora de mucho estrés en el mundo a nivel personal y profesional.

El primer paso para prepararse para lo incierto es aceptar que la vida misma es incierta  y “vivirlo con paz”. Por favor no se malinterprete eso como un “entonces no me importan los problemas, fracasos y sobrecostos”. Se trata de ser realistas, nada más y nada menos. La planeación no sirve para predecir el futuro, sino para tomar decisiones ante las realidades tan cambiantes que muchas veces nos sorprenden por lo inverosímiles que nos parecen. La probabilidad de hacer un plan que se ajuste por completo a la realidad futura es cero. Describir un escenario con exactitud sólo es posible cuando hablamos del pasado.  Se trata de planeación no de contabilidad.

La administración profesional de proyectos cuenta con un buen número de herramientas muy poderosas para la gestión de riesgo e incertidumbre. Algunas de ellas muy sencillas otras más complejas.  Lo más importante y sin la menor duda, lo más difícil de lograr, es el implementar las bases para generar una cultura de enfoque a la gestión de incertidumbre. Sugerimos iniciar con una sensibilización más en lo cultural que en el conocimiento. El uso de herramientas sencillas y una muy grande dosis de conciencia de la importancia de gestionar los riesgos es un buen inicio. “Los líderes de proyecto   y sus equipos deben ´levantar las manos´y observar su entorno para identificar las áreas donde el proyecto es más vulnerable por aspectos internos y externos, para entonces definir estrategias de respuesta a los riesgos” opina Charles W. Bosler, chairman del PMI Risk Management Specific Interest Group. futuro

La expectativa de la Dirección medianamente involucrada en la gestión profesional de riesgos es realizar análisis estadísticos que permitan evaluar precisamente y tomar decisiones absolutas sobre algún aspecto. Esto no es posible ni en todos los riesgos ni todo el tiempo. Lo que sí es aplicable en todos los proyectos grandes y pequeños, personales y profesionales, desde una boda hasta la creación de una plataforma petrolera, es el análisis cualitativo de riesgo. El análisis cualitativo de riesgos nos permite, a través de sencillos pasos, identificar situaciones vulnerables, aprovechando la experiencia diversa de los variados puntos de vista de los interesados en el proyecto. A continuación mencionamos brevemente los pasos para aplicar esta poderosa herramienta:

  1. Identificar eventos de riesgo. Son situaciones a futuro, que son posibles, y que pueden tener un resultado diferente a lo planeado, positivo o negativo. Cualquier idea por descabellada que parezca, es válida. Ej. Que el proveedor experto en el uso de la tecnología  que se requiere en el proyecto no tenga disponibilidad cuando lo requiramos, que la orquesta no llegue a tiempo a la boda. Mientras más específicos serán de mayor utilidad. 
  2. Priorizarlos. Asignar un grado de importancia a cada evento de riesgo listado, lo cual es totalmente dinámico y cambia conforme avanza el proyecto. La gestión de riesgo cuesta tiempo, enfoque y dinero. Si no es así, no se está haciendo nada que genere valor. No es posible gestionar todos los riesgos, por lo que definir qué es más importante nos ayudará a identificar la línea donde ya no podemos atender más eventos y por tanto,  tomar decisiones sobre cómo manejar esos impactos. Este límite depende mucho de la tolerancia al riesgo del proyecto mismo y de sus interesados.
  3. Definir estrategias y acciones concretas. Definir estragegias de gestión de rieasgos para mitigar, evitar, transferir o aceptar un riesgo, asignando a un responsable, un presupuesto y acciones concretas a las cuales se les dará seguimiento durante todo el proyecto.

Finalmente, concluiré enfatizando que la gestión de riesgos es dinámica y constante, requiere de un proceso sistemático y del involucramiento de todos los involucrados o stakeholders, especialmente patrocinadores y clientes. Es más cultura que técnica, sin dejar de consider que técnicamente es muy poderosa. Los riesgos están ahí, si no los gestionamos, ellos nos gestionarán a nosotros.

 Elaboró Jorge Martínez del Campo, MBA, PMP.

 Envíanos tus comentarios sobre este artículo a fb  o en nuestro blog www.avanzaproyectos.com.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *